Danyelo Oteiza Aguirre, emprender no es imposible

Columna de Danyelo Oteiza Aguirre.

Recuerdo haber leído hace algunos años una noticia que hablaba sobre el clasismo en Chile y de cómo este contribuía a la desigualdad del país. Se trataba de un estudio publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 2017. Allí se encuestó a un grupo representativo de la sociedad chilena. Un 43 % afirmó haber sido discriminado en su vida debido a su clase social, otro 28 % por su vestimenta y un 27 % por su trabajo o empleo.

La noticia pasó desapercibida en ese momento, pero dos años después cobró gran sentido. Tras el estallido social de 2019, la desigualdad social fue una de las principales banderas de lucha en las jornadas de protesta. Pero ¿por qué? Básicamente porque en nuestro país un porcentaje muy mínimo se lleva los ingresos que obtiene la actividad económica chilena.

¿Qué deben hacer los que no salen beneficiados? Buscar que hacer, moverse para poder encontrar un sustento que permita abastecer un hogar. Es en esa búsqueda que muchos optan por emprender, logrando crear negocios interesantes. No obstante hay muchos que tienen miedo porque se sienten discriminados. Para mí, eso es caer en lo que la sociedad quiere que creas.

Un poco de contexto

Nací en una de las comunas más estigmatizadas de Chile, en la Pintana. Estudié en un colegio modesto y posteriormente cursé un año de Ingeniería en Construcción, pero me salí porque quería dedicarme a propio negocio. Gracias a mi padre, aprendí lo necesario para desempeñarme en el rubro de la construcción, en donde me mantengo hasta el día de hoy.

No me considero una persona exitosa, pero sí alguien enfocado, que lucha por cumplir las metas que se propone. Esa actitud, sumado al apoyo de mi familia y amigos, me han permitido establecerme con un negocio dedicado a la compra y venta de terrenos para la construcción de parcelas. Mi origen nunca fue un tema, pero sí he percibido que para varias personas en este país sí lo es, tanto para el que busca oportunidades, como para el que las da.

Cuando recién estaba iniciando mi nuevo negocio, me dediqué a construir viviendas en el sector oriente de la capital. Allí, las preguntas más frecuentes que tuve que escuchar fueron “¿de dónde vienes?”, “¿cuál es tu apellido?” o “¿dónde estudiaste?”. Entonces qué pasaba, llegaba el momento de firmar contrato y el proyecto se caía, básicamente por la desconfianza a mi personas.

Sobre el futuro

Yo creo que La Pintana hoy en día, obviamente tiene sus desafíos relacionados con temas de delincuencia, educación y pobreza, pero es una comuna que trata de luchar por una mejor calidad de vida, al igual que otras comunas vulnerables como lo pueden ser La Granja, Lo Espejo, San Ramón o Cerro Navia, solo por nombrar algunas.

Pero ¿a qué voy con esto? Apunto a que estas razones no pueden significar tener un miedo a emprender por pertenecer a una de estas comunas. Es cierto, la discriminación existe y esperemos que vaya desapareciendo con el tiempo, pero eso no debe ser un impedimento para sacar adelante hasta la más pequeña idea.

Ejemplos de emprendimientos

Y yo no soy el único ejemplo. Un caso bastante conocido es el de Luis Martínez, más conocido como “El Conejo”, quien no teniendo nada viajó desde San Joaquín a Estados Unidos. Allí trabajó en varios empleos pequeños hasta que logró tener su propio carro de maní confitado, el cual se convirtió en el primero de unos 20 que logró tener repartidos por Nueva York. Del esfuerzo, terminó creando una gran franquicia.

Y ejemplos como el del Conejo hay varios, pero lo importante no está en querer inventar una franquicia o querer ser millonario, lo esencial está en atreverse, generar una idea y desarrollarla con el tiempo. Obstáculos habrán muchos en el camino, a todos les pasa, pero si todo se realiza con esfuerzo y dedicación, cualquier idea puede rendir frutos. Personalmente, también creo que es importante contar con el apoyo de la familia o un grupo de verdaderos amigos, ya que muchas veces uno cree que puede hacer solo las cosas y no es así. Emocionalmente uno necesita compañía, el cariño del otro.

Espero que los jóvenes de mi comuna puedan sentirse identificados con mi historia y decidan romper las barreras sociales que impone nuestra sociedad, para salir adelante haciendo lo que más les gusta. Un camino es el emprendimiento, pero en realidad, también puede ser estudiar o también puede ser dedicarse al deporte.

No puedo entregar ninguna fórmula secreta para lograrlo, ya que el camino es diferente para todos, pero lo que sí puedo compartir es que hay que confiar y convertir los problemas en oportunidades. Uno de ellos es el estigma social, pero poco importa si detrás de una idea hay una persona talentosa y con mucha dedicación. Tú puedes.

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