Eduardo Olmedo Prado explica habilidades de liderazgo

En el Chile de hoy, es necesario tener líderes que sean capaces de afrontar las problemáticas que surgen en el diario vivir. Ya sea a nivel empresarial o político, la construcción de grupos de trabajo es una cualidad esencial para el desarrollo. Eduardo Olmedo Prado, director de dos grandes compañías chilenas, cree tener la clave que define esta capacidad.

Para crear un negocio, dirigir una compañía o todo lo que implique la gestión de personas, existe una habilidad muy importantísima que poseen los buenos líderes. La capacidad de crear equipos de trabajo que puedan aportar al objetivo central y se desarrollen en el tiempo, es una característica muy necesaria en estos tiempos.

Un buen equipo puede ser el ancla de cualquier proyecto, el cual con la gestión de un líder que sepa manejar muy bien a esas personas, puede llegar muy lejos en los que se proponga. Pero, ¿Qué se necesita para formar buenos grupos de trabajo? Gran parte de ello pasa por el líder y cómo él quiera formar el equipo.

En este sentido, Eduardo Olmedo Prado, director ejecutivo de las empresas ViaSolution y GeoRed afirma que se siente un buen líder y un gran formador de grupos de trabajo. Su amplia experiencia trabajando en el mundo empresarial desde los años 80, le permiten afirmar cuáles son las habilidades necesarias para formar buenos equipos.

Permanencia del equipo en el tiempo

Para Eduardo Olmedo Prado, un aspecto clave a la hora de forma un equipo por primera vez, es considerar que la elección de los integrantes debe ser pensada bajo la idea de que puedan permanecer en el tiempo. El desarrollo personal es algo que los buenos líderes siempre buscarán en pro de sus proyectos.

Si se experimentan altas rotaciones, como sucede en los equipos de fútbol por ejemplo, existe una alta probabilidad de que el proyecto inicial se distorsione y no siga su curso natural. Es por eso que, a pesar de los problemas que puedan surgir en el camino, el líder debe tener la calma y tolerancia para admitir errores. La lógica debes ser siempre pensar en que si uno se equivoca, se equivocan todos.

La  experiencia de Eduardo Olmedo

“Me creo un buen líder porque creo buenos equipos. Soy muy malo para la alta rotación. Me gusta que los equipos perduren porque así logran experiencia, logran afiatamiento y esa experiencia va en el propio desarrollo de la misma empresa”, explica Eduardo Olmedo Prado.

Ahora bien, a la hora de buscar talentos para el desarrollo de un determinado proyecto hay que tener algunas consideraciones para evitar una rotación no planificada. En un equipo es necesario tener representantes de diferentes generaciones con el fin de confrontar ideas consolidadas con iniciativas más nuevas.

Tener personal joven puede ayudar mucho a esto, pero, hay que considerar que este tipo de empleados puede ser el que más posibilidad tiene de emigrar. La juventud y las ansias de encontrar nuevos proyectos explican esto.

La verdad siempre, por cruda que sea

Cuando se pone en marcha un proyecto vendrán buenas y malas noticias. Aunque se espera que siempre sean las mejores, hay que estar preparados para todo, siendo lo más importante que la verdad predomine por ante todo.

En un equipo de trabajo no puede haber secretos. Así como se comunican los logros, es necesario que todos estén presentes cuando haya que hablar de algún fracaso. Y es normal que los haya. Hay que saber que siempre de los fracasos se pueden obtener aprendizajes que contribuyen al desarrollo.

“Siempre he hablado con la verdad a los que conforman mi equipo. Y la verdad por cruda que sea; por negativa que sea. Porque yo les digo, el día en que ustedes dejen de confiar en mí, esto no funciona más”, señala Eduardo Olmedo Prado.

Y la confianza, mencionada por Eduardo, es un concepto que se relaciona mucho con este punto. La confianza que tengan los empleados a disposición del líder dependerá siempre del nivel de transparencia que muestre, y eso se consigue haciendo participes al equipo entero de los aciertos y desaciertos que vayan sucediendo.

Ahora, lo más importante es lo que ocurre después de decir la verdad. En este sentido, el líder debe ser capaz de aportar soluciones y aceptar las sugerencias de los demás, lo que da pie al siguiente punto de este artículo.

Saber escuchar a todos por igual

Quizás esta sea la característica más esencial a la hora de forma equipos que den los frutos que se requieren. El saber escuchar, una habilidad que muchos expertos de diferentes materias proponen como positiva, ayuda al progreso de cualquier proyecto. El lema debe ser: “Aquí cualquiera puede aportar”.

En ese mismo sentido, Eduardo Olmedo Prado tiene un dicho muy relacionado con el anterior: “De repente de la imbecilidad más grande, puede salir el descubrimiento más brillante”. Esto quiere decir que, obviamente los diferentes aportes que surjan desde quienes componen el equipo no siempre pueden parecer acertados. Pero muchas veces, de ideas muy poco acabadas pueden aparecer grandes ideas que se construyen en conjunto.

Aunque ser un “todo oídos”, también significa saber escuchar cuando alguien tiene una crítica, ya sea para el líder, para alguien del equipo o algún aspecto ligado al mismo trabajo. “Esa capacidad es la que tiene que tener un líder de no sentirse por sobre los demás, ni que es el más inteligente, ni el más capaz. Yo creo que el líder tiene que ser un gallo sencillo, normal, humilde”, afirma el director de ViaSolution y GeoRed.

Transmitir tranquilidad

Esta es una cualidad muy necesaria por estos días. Muchas empresas e instituciones han tenido que enfrentar situaciones difíciles relacionadas con la pandemia que vivimos. Muchas de ellas tienen que ver con factores económicos ligados a la crisis internacional por la que pasan desde el más grande al más pequeño.

Es por eso, que en el equipo de trabajo es necesario que el líder pueda transmitir tranquilidad en la adversidad. Tiene que ser capaz de decir que no todo está perdido y enfatizar en que todos juntos sacarán el proyecto adelante. Muchas veces puede resultar algo difícil, pero es una característica que se aprende con el tiempo.

“Un buen líder tiene que ser alguien que diga, ¡momento!, como lo digo yo, ¡a ver, momento, esta no es la posta central, tranquilo, nadie se muere!, Todos los problemas tienen solución” manifiesta Eduardo Olmedo, quien además agrega que la tranquilidad tiene otra vertiente.

Además de transmitir tranquilidad en los momentos de crisis, el líder debe hacerlo en los momentos de euforia y felicidad. Muchas veces el equipo de trabajo puede celebrar una victoria, un acierto. Lo importante, es que sepa poner los pies sobre la tierra y no perder la cabeza. Ese sentimiento es el que se debe transmitir.

Una vez Napoleón dijo: “Vístanme despacio, que estoy apurado”. Aquella filosofía es la que ha ocupado Eduardo todos estos años. Cuando uno hace las cosas rápido, sin pensar, lo más probable es que cometa más errores que si uno lo hace con tranquilidad.