Eduardo Olmedo Prado y prospección subterránea

A través de una tecnología no invasiva, estos instrumentos son capaces de ver qué es lo que hay bajo varios metros de profundidad. “La prospección subterránea, a diferencia de lo que muchos creen, es una técnica que puede ayudar a muchas áreas aparte de la minería”, indica Eduardo Olmedo Prado, experto en georradares y director ejecutivo de una compañía del área.

Por varios años, para realizar exploraciones subterráneas fue necesario utilizar tecnologías con la capacidad de penetrar y romper el suelo. “Eso se acabó parcialmente con la llegada de los georradares, instrumentos que funcionan a través de ondas electromagnéticas capaces de entregar una imagen fidedigna del suelo subterráneo”, explica Eduardo Olmedo Prado, director ejecutivo de una compañía que se dedica a la prospección.

Sin embargo, su uso se relaciona con aplicaciones geológicas, lo cual es solamente una de las áreas de aplicación que pueden tener estos modernos aparatos.

Geología y Minería

Y tiene mucho sentido que su principal uso sea la Geología, ya que es la ciencia que se preocupa de estudiar la estructura y composición de la tierra, por lo que conocer qué es lo que hay bajo el suelo, sin la necesidad de romperlo significa una gran solución.

Por la misma razón, la minería también se ha visto beneficiada con la aparición de estos aparatos,  ya que en la etapa previa a la explotación de minerales, hace falta buscar donde están ubicados. En Chile, su uso está muy estandarizado gracias al abundante trabajo minero de las regiones nortinas, las cuales aportaron con 13.3 % del PIB en los últimos dos trimestres del 2020.

“En Chile la minería del cobre, litio, renio y otros minerales se ha visto muy favorecida con los georradares. Sin embargo, la prospección subterránea, a diferencia de lo que muchos creen, es una técnica que puede ayudar a muchas áreas aparte de la minería”.

─ Eduardo Olmedo Prado.
Eduardo Olmedo Prado, director de compañía de georradares en Chile

Arqueología

Cualquier área que necesite encontrar ciertos elementos bajo tierra, se verá beneficiada por los georradares. Así ocurre también con la arqueología, disciplina encargada de analizar los cambios que ha tenido la sociedad a través de la búsqueda de objetos o rastros antiguos.

Por ejemplo, en la localidad de Penco en Concepción, en 2018 un grupo de arqueólogos mexicanos realizó un sorprendente hallazgo gracias a la utilización de un georradar. Lo que encontraron fue una serie de objetos como vidrios, cerámicas y utensilios de greda del siglo XVI y XVIII. Estos corresponden al periodo colonial de nuestra historia y fueron hallados a través de la prospección no intrusiva con un georradar.

Otro ejemplo más reciente, ocurrió en enero del año pasado. Miembros de la Escuela de Arqueología de la Universidad Austral de Chile, realizaron el hallazgo de ocupaciones humanas de hace 7 mil y 12 mil años en la región de O’Higgins. Gracias al escaneo profesional con georradares, se encontraron instrumentos y restos humanos que datan de la Edad de Hielo.

Criminalística

En el área de la investigación de crímenes, específicamente en la búsqueda de cuerpos en lagos, ríos o bajo tierra, su implementación ha resultado bastante exitosa. Su tecnología no invasiva, en los casos en donde se trabaja con tierra, permite no comprometer ni intervenir la escena del crimen.

“En Chile y el mundo se han realizado grandes hallazgos en esta materia. Recuerdo emblemáticos casos como el del joven Matute Johns o el más reciente de Fernanda Maciel. En ambos casos, la tecnología de los georradares fue clave en los proceso investigativos ordenados por Fiscalía”, manifiesta Eduardo Olmedo Prado.

Otro caso reciente, es el de Mariela Barra, mujer que desapareció en la región de Los Lagos en 2011, lugar en donde finalmente se optó por ocupar la tecnología de georradar, elemento que permitió hallar el cuerpo de la víctima en un cementerio rural en el sector de Rio Chico.

Prevención de robos subterráneos

Cada año, los ladrones de todo el mundo perfeccionan sus técnicas para robar bancos y otras entidades que guardan grandes cantidades de dinero. Desde hace muchos años, han ocurrido varios intentos de robo mediante sofisticados túneles en lugares como Francia, Brasil y Estados Unidos. No obstante, Chile no se ha librado de esta tendencia.

El último caso que salió a la luz pública relacionado con este tema, fue la construcción de un túnel de 42 metros de largo en la Quebrada de Talca. Este pretendía llegar a la bóveda de una sucursal de la empresa de valores Brinks en la misma ciudad. Finalmente, un solo sujeto fue detenido por este hecho.

No obstante, la prevención de estos hechos con georradares no está estandarizada. “En Chile, desde inicios del 2000 han ocurrido varios intentos de robo por túneles. Mi impresión es que los delincuentes cada vez más están buscando métodos nuevos para robar, atreviéndose a increíbles hazañas como estas. Los bancos y empresas de valores, debieran comenzar a utilizar tecnologías tan útiles como los georradares”, concluye Eduardo Olmedo Prado.