El Volcán de Fuego, uno de los más activos de Centroamérica, hizo erupción en la madrugada del lunes 10 de marzo, provocando la evacuación urgente de 300 familias y lanzando advertencias a más de 300,000 ciudadanos en las cercanías de su cráter. La erupción, que se registró a las 3:00 a.m., arrojó columnas de lava, ceniza y rocas, lo que intensificó la preocupación por la seguridad de la población en los departamentos de Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez. A pesar de que la actividad del volcán disminuyó por la tarde, las autoridades continúan alertas frente a la posibilidad de que la situación se agrave nuevamente.

Claudinne Ugalde, secretaria de la agencia de desastres de Guatemala, expresó su preocupación al señalar que unas 30,000 personas adicionales se encuentran en riesgo. Según sus declaraciones, se estaba coordinando la evacuación de las comunidades cercanas mientras muchas familias preparaban sus mochilas con ropa y alimentos para abandonar sus hogares. Los residentes de lugares como El Porvenir y Las Lajitas se vieron forzados a refugiarse en salones municipales o en casas de amigos y familiares, ante el miedo palpable que generaron los ‘retumbos’ y la fuerte erupción.

El Instituto de Vulcanología emitió un informe en el que destacó que, aunque la actividad eruptiva del volcán había presentado una disminución en su intensidad, la erupción en sí no había finalizado, lo que podría llevar a una reactivación de la actividad. Además, el instituto advirtió sobre la posible propagación de ceniza hasta 50 kilómetros al oeste del cráter, lo que constituye un factor de riesgo no solo para la población, sino también para el tráfico aéreo en la región.

Con la declaración de alerta naranja en los municipios aledaños, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) ha intensificado los esfuerzos de prevención y respuesta para resguardar a los afectados. Hasta la fecha, se han evacuado aproximadamente a 900 personas, de las cuales 334 encontraron refugio en la cabecera municipal de Alotenango. Muchos se trasladaron en autobuses o patrullas policiales debido a la urgencia de la situación, aunque algunas personas comenzaron a regresar a sus hogares tras la percepción de una leve disminución de la erupción.

La historia reciente del Volcán de Fuego es alarmante, dado que su última gran erupción en mayo de 2023 resultó en la evacuación de 1,200 personas y dejó una estela de dolor, con 194 muertes y 234 desaparecidos después de la erupción de 2018. La comunidad se aferra a la esperanza de que el volcán calme su actividad y que pronto puedan retornar a una vida normal, mientras que las autoridades continúan en su labor de monitoreo y protección de la población en riesgo.