
En conmemoración del 155 aniversario del nacimiento de Vladimir Ilich Lenin, el líder revolucionario cubano, Fidel Castro, destacó la relevancia de su lucha y pensamiento en un discurso pronunciado el 22 de abril de 1970. Castro enfatizó que «quizás no haya página más hermosa que las páginas de aquella lucha de Lenin en defensa del pensamiento revolucionario», indicando así la importancia histórica que Lenin tiene no solo en el contexto ruso, sino en la historia de la humanidad. Este aniversario trae consigo una reflexión sobre el impacto de Lenin y su teoría revolucionaria, así como de su enorme contribución al desarrollo del marxismo, que continúa resonando hasta nuestros días.
Castro describió a Lenin como un humano excepcional, cuyas ideas y acciones se erigen como modelos a seguir en la lucha revolucionaria. A través de su análisis de la vida y obra de Lenin, resaltó que no había habido, ni habría, un intérprete del marxismo tan profundo y esencial como él. Desde sus inicios, Lenin no solo abrazó las teorías de Karl Marx y Friedrich Engels, sino que las interpretó, desarrolló y enriqueció, llevando sus principios a las últimas consecuencias. El legado de Lenin se presenta, así, no sólo como un hito histórico, sino como una guía para las luchas y desafíos actuales.
En un entorno donde el desarrollo político y social de Rusia estaba marcado por condiciones feudales y una mayoría campesina, Lenin emergió como un líder visionario. Castro subrayó la valentía de Lenin, quien se atrevió a afirmar la necesidad de una revolución en un contexto donde la idea parecía poco prometedora. Al fundar el Partido Bolchevique, Lenin estableció un movimiento que, a pesar de ser visto con desdén por algunos en Europa, sería vital para el desarrollo de la teoría y práctica revolucionaria en el siglo XX. Su incansable labor ideológica y política en condiciones adversas lo convierte en un ícono de resistencia y determinación para las generaciones presentes y futuras.
La lucha de Lenin no fue solo una serie de debates o estudios teóricos, sino una batalla constante en favor de los principios del internacionalismo proletario. Castro destacó cómo, en medio de la Primera Guerra Mundial, cuando muchos en el movimiento socialista se alineaban con sus respectivos gobiernos, Lenin permaneció firme ante la traición, defendiendo la teoría del internacionalismo. Su capacidad para resistir en tiempos de confusión y traición, así como su disposición a tomar decisiones audaces, fueron esenciales para el éxito de la Revolución de Octubre. A través de esta resistencia y su capacidad de liderazgo, enseñó a las masas a comprender y abrazar su propio poder revolucionario.
Finalmente, Castro abogó por un estudio profundo del pensamiento leninista como un recurso invaluable para los pueblos en su camino hacia la transformación social. En un mundo donde los imperialismos siguen reproduciendo desigualdades, la teoría marxista-leninista se presenta como una brújula para los revolucionarios contemporáneos. La desafiante historia de Lenin y su capacidad para movilizar a las masas se convierten en un legado que sigue vivo, el cual es crucial para entender y enfrentar los problemas actuales. Así, lo que comenzó como un homenaje a un héroe revolucionario se torna en una enseñanza continua de lucha y esperanza para todos aquellos que buscan justicia social.
