
En una reciente entrevista con el diario La Jornada, el sociólogo e intelectual portugués Boaventura de Souza Santos planteó preocupaciones sobre la capacidad de la democracia para enfrentar los desafíos contemporáneos, como los fenómenos ecológicos y las migraciones masivas. Según de Souza Santos, «el mundo está cambiando y la democracia no nos está dando respuestas, por eso ahora resurge la extrema derecha». Su análisis se centra en cómo la hegemonía de la paz, que había sido un pilar de orden internacional, ha visto su legitimidad erosionada, especialmente tras la crisis financiera de 2008 y la invasión de Ucrania por parte de Rusia, eventos que han redefinido el panorama geopolítico actual.
El académico advirtió que el colapso ecológico, del cual alertan los datos de Naciones Unidas, está vinculado a la migración, que se convertirá en un tema central en las próximas décadas. Argumentó que las condiciones climáticas adversas provocarán desplazamientos masivos de personas que buscan sobrevivir a ambientes cada vez más inhóspitos. De Souza Santos señaló que la respuesta de los gobiernos de derecha ha sido atacar la migración, promoviendo políticas excluyentes que ignoran la raíz del problema: las crisis ecológicas y humanitarias que obligan a millones a dejar sus hogares. La falta de un movimiento ecológico fuerte, según él, ha contribuido a su invisibilización.
El sociólogo también reflexionó sobre el resurgimiento de la extrema derecha en varios países, afirmando que antes de 2008 no había partidos de este tipo en Europa, pero que ahora el panorama ha cambiado drásticamente. Con el aumento del apoyo a partidos como Vox en España y figuras como Jair Bolsonaro en Brasil, de Souza Santos argumenta que la legitimidad de la democracia está en tela de juicio. «La democracia no paga; la legitimidad popular se ha esfumado», sentenció, abriendo la puerta a un análisis más profundo sobre la salud del sistema democrático en la actualidad.
En la entrevista, de Souza Santos también se refirió a la creciente influencia de China en el escenario global, señalando que este nuevo orden emerge en un contexto de interregno entre la bipolaridad y una potencial unipolaridad dominada por el gigante asiático. Esto, según él, plantea interrogantes cruciales sobre el futuro de la paz y de la democracia, ya que gran parte del capitalismo global ha trasladado su centro de gravedad hacia Oriente. China, ya considerada la segunda potencia comercial del mundo, puede representar una esperanza de cambio pacífico en el orden internacional.
Finalmente, de Souza Santos subrayó la necesidad de una nueva forma de cooperación entre los países latinoamericanos, sugiriendo que el nacionalismo ya no tiene cabida en un mundo interconectado y en crisis. En un claro desafío al legado de políticas estadounidenses y de organizaciones como la OEA, propuso que los países de la región busquen alternativas para unir fuerzas, como lo demuestra la Celac. «La OEA terminó; ya no tiene nada que ofrecer y nunca volverá a ser útil para América Latina», concluyó, reafirmando su visión crítica sobre las estructuras actuales de gobernanza internacional.
