Las autoridades policíacas de Puerto Rico están llevando a cabo una exhaustiva investigación en relación con la muerte del turista neoyorquino Kevin Mares, de 25 años, quien fue abatido en un tiroteo en La Perla, San Juan. La tragedia ocurrió en la madrugada del domingo, horas antes del esperado concierto de Bad Bunny, al que Mares planeaba asistir con su novia y otros amigos. Edwin Figueroa, director del Cuerpo de Investigaciones Criminales de San Juan, ha manifestado que el proceso investigativo incluye entrevistas tanto a los acompañantes del joven como el análisis de diversas confidencias recibidas. «Estamos verificando todas las pistas que llegan, y algunas han arrojado resultados positivos», declaró Figueroa a El Nuevo Día.

La balacera también dejó a otros dos heridos, Miguel y Keila Meléndez Beltrán, quienes están relacionados con Kenneth Giovanni Estrada, el principal sospechoso del ataque. Estrada, de 37 años, fue liberado bajo fianza después de ser arrestado en conexión con cargos de drogas en una orden emitida el año pasado. Figueroa precisó que las investigaciones continúan en colaboración con la fiscalía de San Juan mientras examinan todos los ángulos del incidente. Estrada tiene un historial delictivo que incluye delitos por posesión de narcóticos, lo que complicaría aún más su situación legal.

Kevin Mares, originario de México y estudiante de veterinaria en LaGuardia Community College, llegó a Puerto Rico el jueves y se encontraba en la isla para disfrutar de un evento cultural. Según la información disponible, él y sus amigos abandonaron el hotel en busca de diversión en las horas posteriores al concierto. Lamentablemente, Mares fue víctima de una balacera que parece estar vinculada a una discusión entre otros individuos, lo que lo convierte en un inocente en este episodio de violencia. La novia de Mares, Angy Nicole Argüello, quien decidió quedarse en el hotel por el cansancio, se enteró de la tragedia a través de su primo. Argüello compartió que el primo vio a Mares desplomarse, indicando el impacto emocional que ha tenido este suceso en la familia y amigos del joven.

Los detalles de la escena del crimen han revelado que esta fue alterada, ya que no se encontraron casquillos de bala en el lugar del tiroteo. Los investigadores hallaron, sin embargo, signos de sangre y un abastecedor de arma de fuego de la marca Glock, que contenía 31 municiones de calibre 9 milímetros. El hecho de que no hubiese evidencias directas de los disparos incrementa las interrogantes en torno a lo ocurrido aquella noche en La Perla. La policía está revisando material de vigilancia y testimonios en un esfuerzo por clarificar los eventos que culminaron en la trágica muerte de Mares.

La situación ha generado gran preocupación tanto en la comunidad local como en el círculo de familiares y amigos del joven fallecido. La violencia armada en Puerto Rico es un tema recurrente que preocupa a las autoridades y a los ciudadanos, quienes claman por mayor seguridad. Este incidente puntual ha puesto en el centro de atención la vulnerabilidad de los turistas y ha dejado una marca imborrable en aquellos que conocían a Kevin Mares. En declaraciones recientes, Angy Nicole Argüello expresó su incredulidad y horror ante la pérdida de su pareja. La historia sigue desarrollándose a medida que las autoridades trabajan para entender los eventos y ofrecer respuesta a la familia de la víctima.