
Nicolás Maduro hizo un vehemente llamado a la movilización nacional durante la clausura de la jornada de juramentación de los Comités Bolivarianos de Base Integral del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) el pasado 15 de noviembre en Petare, Miranda. El mandatario convocó a los ciudadanos a participar en una vigilia y marcha permanente con la bandera de Venezuela, como respuesta a lo que él considera «nuevas amenazas imperialistas» tras el anuncio de ejercicios militares que Estados Unidos está llevando a cabo en Trinidad y Tobago. Aseguró que estas acciones son un intento de intimidar a la nación venezolana, que, según él, «no se deja amenazar por nadie».
Maduro calificó estos ejercicios como «irresponsables» y «amenazantes», señalando que han sido realizados en aguas cercanas al estado Sucre. En su discurso, instó a «todas las fuerzas populares, sociales, políticas, militares y policiales» a movilizarse, pero con la advertencia de no caer en provocaciones. El presidente enfatizó la importancia de rechazar lo que considera una ofensiva imperialista y expresó su descontento con el Gobierno de Trinidad y Tobago, a quien acusó de sumisión ante los Estados Unidos. La postura de Maduro refleja una creciente tensión en la región y un llamado a la unidad nacional en momentos de crisis.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez apoyó las palabras de Maduro y criticó la decisión de la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, de permitir el uso de su territorio para ejercicios que, según ella, ponen en riesgo la paz del Caribe. Rodríguez señaló que esta acción rompe con una larga tradición de colaboración regional y consideró que no le importa a Persad-Bissessar las posibles consecuencias devastadoras de estos ejercicios, como el bombardeo indiscriminado que puede llevar a cabo EE.UU. desde su territorio. La ministra reafirmó la necesidad de que Venezuela defienda su soberanía ante estas acciones externas.
A pesar de las tensiones geopolíticas, Maduro aseguró que Venezuela no busca la confrontación y abogó por la paz, pidiendo a la población que actúe bajo el lema de «Paz, paz, paz». El presidente apeló al amor al país como el principal idioma de los venezolanos, insistiendo en que la nación no permitirá que sus recursos y su patrimonio sean saqueados. Este tipo de retórica es habitual en el discurso del Gobierno, el cual se posiciona como defensor de la soberanía ante lo que perciben como ataques imperialistas del país del norte.
En los últimos meses, Venezuela ha estado en un estado de movilización militar constante en toda su geografía como respuesta al despliegue naval y aéreo de EE.UU. en la región. Este ambiente de militarización se ha intensificado según la retórica del Gobierno, quien argumenta que la seguridad nacional está bajo amenaza. Mientras tanto, Maduro continua denunciando el intervencionismo estadounidense y reafirmando su compromiso con la defensa de la soberanía venezolana, en un contexto donde la situación económica y social del país sigue generando incertidumbre.
