La Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso se convirtió en el escenario de una interesante exhibición titulada “Bosques de Agua: transitando por el mundo de las algas”, que se llevó a cabo entre el 10 y el 13 de marzo. Esta muestra artística y científica, destinada a profundizar en el ecosistema del huiro flotador, congregó a más de un centenar de visitantes en su primer día, todos interesados en conocer más sobre una de las algas más grandes y fundamentales para la biodiversidad marina. El evento, que contó con acceso gratuito, invitó a la comunidad a explorar simbólicamente un bosque submarino, ilustrando la rica diversidad de especies que habitan en estos ecosistemas.

La exhibición fue el resultado del trabajo conjunto de la ilustradora Francisca Sandoval y la escultora Constanza Riveros, quienes abordaron el tema a través de la cerámica y la ilustración. Sandoval destacó la importancia de su proyecto al señalar que muchas personas ven el huiro flotador como un mero elemento inerte en la playa, sin entender que representa un ecosistema lleno de vida. «Nuestro objetivo es abrir la curiosidad del público y mostrar que hay un mundo subacuático vibrante detrás de lo que parece ser solo un alga», comentó la artista, enfatizando que el arte puede actuar como un puente entre la ciencia y la ciudadanía.

La exposición también se benefició de la asesoría de la académica Pilar Muñoz, quien reforzó la relevancia de las algas en los ecosistemas marinos. Según Muñoz, el huiro flotador no solo es el organismo más grande del océano, sino que también juega un papel crucial en el equilibrio ecológico del planeta. «Estos bosques submarinos son vitales por sus contribuciones en la captación de dióxido de carbono y la producción de oxígeno. Además, son hogar y fuente de alimento para numerosas especies», explicó la investigadora, quien enfatizó la necesidad de educar al público sobre la importancia del mundo marino y sus habitantes invisibles.

Los visitantes de la muestra, incluidos estudiantes, profesores y familias, elogiaron tanto la experiencia inmersiva como la combinación de arte y ciencia. Carlos Iglesias y Eliana Ogaz, educadores que asistieron por casualidad, comentaron sobre la satisfacción de haber descubierto la complejidad del huiro flotador y su ecosistema. Martina Robles, una joven interesada en la Biología Marina, destacó lo entretenido de la exposición, reafirmando su pasión por el mar. «Experiencias como esta son fundamentales para inspirar a las nuevas generaciones a explorar y valorar la vida marina», concluyó.

Siguiendo su exitosa presentación en Valparaíso, la exhibición está diseñada para ser itinerante, con planes de visitaciones a diferentes localidades, comenzando por la Escuela del Océano de Pichilemu a finales de marzo. Las creadoras esperan que esta exhibición no solo informe, sino que también fomente un compromiso activo con la conservación de los ecosistemas marinos. «Al acercar el arte a la ciencia, queremos despertar un sentido de conexión con el mar, elemento vital para el planeta. Si logramos que más personas se interesen y se preocupen por las algas, habremos cumplido nuestro objetivo», concluyó Francisca Sandoval.