
Rita Ball, una destacada doula de la muerte en Londres, comparte su profunda experiencia de acompañar a personas en sus momentos finales. Para Ball, el acto de sostener la mano de un ser querido en sus últimos alientos es indescriptiblemente significativo, describiendo este proceso como «absolutamente puro». Con más de tres años de experiencia, Ball ha estado presente en la transición de la vida a la muerte, ofreciendo apoyo emocional y práctico a familias en residencias de cuidado y a través del NHS, el sistema público de salud británico. La creciente importancia de las doulas de la muerte, a menudo comparadas con sus contrapartes que asisten en el nacimiento, refleja un cambio en la percepción y el manejo de la muerte en la sociedad contemporánea.
Con la reciente presión de celebridades como Nicole Kidman y Ruby Wax para convertirse en doulas de fin de vida, el papel de estas profesionales ha ganado un notable reconocimiento. Emma Clare, directora ejecutiva de End of Life Doula UK, reveló que la cifra de doulas se ha duplicado en los últimos años, alcanzando los 114 miembros en 2025. Esta tendencia señala un surgimiento de la conciencia sobre la importancia del acompañamiento en el proceso de morir, donde el cuidado y la compasión se tornan esenciales para aliviar el sufrimiento tanto del que parte como de quienes se quedan.
Un aspecto clave del trabajo de las doulas de la muerte es ofrecer una guía clara sobre lo que las familias pueden hacer durante el proceso de fallecimiento. Ball menciona que el simple acto de sostener o besar a un ser querido es totalmente permisible y, de hecho, reconfortante. El conocimiento que comparten estas profesionales ayuda a desmitificar el proceso de morir, rompiendo con la percepción de que la muerte es un evento repentino y dramático. Por el contrario, muchos muertes son previsibles y se pueden abordar con serenidad y amor.
Fanny Behrens, una de las muchas personas que ha encontrado consuelo a través de la ayuda de una doula, relata su experiencia con Sarah Parker, quien no solo le brindó apoyo emocional mientras su esposo se encontraba en sus últimos días, sino que también la ayudó a enfrentar las duras preguntas sobre sus deseos finales. Behrens destaca la importancia del apoyo que recibió, que iba más allá de la mera asistencia práctica, al proporcionarle un espacio seguro para expresar su dolor y sus miedos. Esto refleja la naturaleza integral del trabajo de una doula, que abarca tanto la preparación emocional como la logística de la muerte.
A medida que el entendimiento sobre la muerte y el morir evoluciona, también aumenta la necesidad de integrar doulas de la muerte en el sistema sanitario. Marian Krawczyk, experta en cuidados al final de la vida, advierte que la atención en este ámbito debe adaptarse a la realidad actual, donde más personas viven años con enfermedades. Los beneficios de contar con doulas que ofrezcan soporte emocional y logístico no solo abordan carencias en el sistema, sino que también proporcionan a los pacientes la oportunidad de tener una muerte digna y en paz. Sin embargo, este creciente interés también plantea interrogantes sobre la regulación del rol y la ética del servicio, lo que sugiere que se necesita una discusión más amplia sobre su lugar en la atención sanitaria.
