Desde su llegada a La Moneda, el gobierno de José Antonio Kast ha generado una creciente incertidumbre entre sus votantes. La promesa de priorizar la seguridad, expulsar a migrantes irregulares y mantener los beneficios sociales se ha chocado con una gestión que, apenas dos meses después de asumir, ya contempla una drástica reducción de programas sociales vitales. La revelación de que 142 programas, incluidos aquellos que alimentan a millones de niños en vulnerabilidad, están en riesgo ha desatado una ola de cuestionamientos. La transformación de sus ideas en políticas concretas ha sorprendido incluso a quienes le otorgaron su respaldo en las urnas.

El libro «La Ilustración Oscura» de Nick Land ofrece una clave para entender la lógica bajo la cual se encuadran las decisiones del gobierno Kast. El filósofo británico, conocido por sus posturas radicales, postula que la democracia y la libertad resultan incompatibles, y su propuesta de gestión estatal neo-cameralista busca maximizar las ganancias al eliminar la redistribución. Con esta perspectiva, las promesas electorales de Kast pueden interpretarse como meras estrategias retóricas. Su interpretación del estado como un entorno de negocio ha llevado a implementar reformas que, en esencia, priorizan la acumulación de capital a expensas del bienestar social.

A medida que la desaprobación del gobierno de Kast crece, alcanzando cifras alarmantes del 53 % a mediados de mayo, se hace evidente que sus electores buscan respuestas a sus decepciones. La desilusión no solo proviene de las promesas incumplidas, sino de la manera en que el gobierno utiliza el miedo y la urgencia como herramientas para justificar una agenda que desmantela derechos sociales. La narrativa del migrante como amenaza, habilitada por Kast desde el primer día, ha sido fundamental para legitimar políticas severas y justificar recortes sociales en nombre de la seguridad nacional.

La izquierda chilena enfrenta un desafío crítico: debe replantear su estrategia y responder a la pregunta que flota en el aire: ¿por qué una parte significativa de la población eligió a Kast? La izquierda, en vez de simplemente criticar el programa económico y la polarizada retórica del gobierno, necesita admitir sus propias fallas y el papel que jugó en moldear un ambiente donde las promesas de Kast resonaron. Durante demasiado tiempo, la izquierda se ha enfocado en defender las instituciones democráticas sin cuestionar las estructuras de poder que han perpetuado la desigualdad y la precariedad, algo que finalmente ha permitido el ascenso de figuras como Kast.

Ante este panorama, el desafío más urgente para la izquierda es la construcción de una narrativa alternativa que supere las limitaciones del capitalismo y busque la transformación de las relaciones sociales de producción. Abandonar la sola defensa del estado de bienestar y avanzar hacia propuestas concretas que transformen el modelo económico, como la producción de vivienda no especulativa y el control social sobre recursos estratégicos, podría ser el camino hacia nuevas formas de organización popular. La urgencia de implementar estas soluciones tiene el potencial de reconstruir la confianza social y abrir un horizonte de esperanza lejos de la lógica del recorte y la exclusión que ahora impera.