El programa presentado por Jeannette Jara se propone trazar un camino hacia un modelo de diversificación productiva y exportadora, centrado en la explotación de recursos estratégicos como el litio, el hidrógeno verde y las energías renovables. Esta iniciativa buscaría no solo depender de la exportación de materias primas, sino avanzar hacia la creación de productos con un valor agregado significativo, fomentando la industrialización del país y su capacidad para competir en mercados internacionales. La propuesta aboga por la generación de encadenamientos productivos que beneficien también a las pequeñas y medianas empresas (Pymes), promoviendo la transferencia de tecnología y conocimiento a las economías regionales, lo que podría resultar en un impulso significativo para el tejido empresarial nacional.

Sin embargo, el plan de Jara no ha estado exento de críticas, particularmente desde sectores como el Partido por la Democracia (PPD) y el Frente Amplio (FA). Estos grupos han cuestionado la viabilidad de combinar un enfoque exportador con el desarrollo del bienestar interno, sugiriendo que uno podría comprometer al otro. No obstante, Jara sostiene que un modelo exportador más sofisticado no solo puede coexistir con un mercado interno robusto, sino que en realidad puede ser la clave para generar empleos de mayor productividad y salarios más altos, desafiando así las visiones simplistas que a menudo se presentan en este debate político.

Luis Cuello, diputado por Valparaíso, ha defendido la propuesta de Jara argumentando que esta se basa en principios de responsabilidad fiscal, manteniendo la deuda pública dentro de límites prudentes. Según él, las críticas en torno a la etiqueta de «kirchnerista» que se ha intentado imponer a su candidatura son infundadas y buscan desacreditar su programa. En lugar de desinformación, Cuello sugiere que lo que se necesita es un intercambio profundo sobre las medidas que podrían realmente transformar la economía chilena, enfatizando la importancia de un crecimiento que se traduzca en mejores condiciones de vida para la ciudadanía.

La propuesta de Jeannette Jara sigue la línea de desarrollo impulsada por el actual gobierno de Gabriel Boric, que se apoya en modelos exitosos implementados en países como Corea del Sur, Finlandia y Noruega, donde la industrialización orientada a la exportación ha sido clave para el crecimiento económico y social. A través de subsidios, incentivos fiscales y colaboración entre el sector público y privado, Jara espera incentivar la inversión en áreas cruciales, como la producción de litio y la revitalización de las empresas públicas existentes. El establecimiento de una Banca Nacional de Desarrollo también se menciona como una medida para asegurar que la inversión llegue a sectores que a menudo son desatendidos por el sistema tradicional.

Finalmente, Jara se compromete a utilizar el crecimiento económico como un medio para mejorar la distribución de la riqueza en Chile, planteando la meta de elevar el salario mínimo a 750.000 pesos al final de su mandato. Esta visión de un crecimiento inclusivo contrasta con las propuestas de algunos sectores que buscan reducir impuestos a las grandes empresas, lo que podría perpetuar un modelo de exportación de materias primas sin abordar las desigualdades sociales. La articulación de un desarrollo exportador que también prioritice el bienestar interno refleja la ambición de Jara de redefinir las bases del crecimiento económico de Chile, buscando una integración real entre la prosperidad económica y el bienestar de sus ciudadanos.