La Policía Nacional del Perú capturó en Pucusana, Perú, al autor intelectual del asesinato de tres mujeres, una de ellas menor de edad, ocurrido en Argentina. Según las autoridades, el sospechoso es un joven de 20 años, identificado como Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, quien habría planeado el secuestro, la tortura y la muerte de las víctimas para ordenar un crimen brutal que conmocionó al país sudamericano.

La Dirección de Antidrogas de la Policía Nacional del Perú informó en un comunicado que, el martes 30 de septiembre, capturó a Valverde Victoriano en Pucusana tras recibir una orden internacional de arresto emitida por la justicia de Argentina. Las investigaciones señalan que los tres cuerpos fueron hallados enterrados en una casa de Florencio Varela, un suburbio de Buenos Aires, tras la desaparición de las jóvenes.

Según la nota policial, el detenido habría escapado por tierra hacia Bolivia para luego llegar a Pucusana, donde se habría reunido con su socio y mano derecha, el argentino Matías Agustín Ozorio, quien también fue arrestado en la operación. La policía confirmó que Valverde llevaba prendido su celular, lo que permitió rastrearlo y ubicarlo rápidamente, en coordinación con agencias internacionales.

La captura se realizó en el marco de una acción coordinada con Interpol Argentina y contó con el aval de autoridades argentinas, que celebraron la cooperación entre países. En redes sociales, la ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, elogió la labor de la Policía Nacional del Perú y la colaboración para la detención de los dos prófugos vinculados al triple crimen de Florencio Varela.

Las autoridades argentinas identificaron a las víctimas como Brenda del Castillo y Morena Verri, ambas de 20 años, y Lara Gutiérrez, de 15, quienes fueron enganchadas con engaños para subirse a una camioneta y no regresar a sus casas. Las jóvenes fueron torturadas y asesinadas, y sus agresiones fueron grabadas y transmitidas a más de 40 presuntos integrantes de la banda para servir de ejemplo. Tras el hallazgo de los cuerpos, la policía detuvo a cuatro personas que estaban en la vivienda: una pareja que limpiaba el sitio, otro hombre y una mujer que resultaron ser los propietarios de la casa, lo que desató una ola de protestas y fuerte indignación en Argentina.