
En el marco del creciente debate sobre las características y consecuencias del crecimiento económico bajo la influencia de ideologías de extrema derecha, la Comisión de Opinión Pública del Partido Humanista en Santiago ha expuesto una crítica vehemente a las políticas implementadas por el actual gobierno. La premisa de que el progreso se mide únicamente a través de indicadores macroeconómicos como el Producto Interno Bruto (PIB), las exportaciones y las inversiones extranjeras, ha generado un sentimiento de descontento entre la población, que siente que estos datos no reflejan la realidad de su economía cotidiana. En este contexto, el escritor mapuche Pedro Cayuqueo Millaqueo ha descripto la realidad chilena como una economía basada en el extractivismo, donde predominan industrias que comercializan un limitado espectro de recursos, dejando de lado otras áreas como la agroindustria o el turismo.
El interés manifiesto del gobierno por proteger a los más acomodados se traduce en una serie de reformas que buscan reducir los impuestos a las grandes empresas, mientras que la carga económica recae sobre las espaldas de los ciudadanos de a pie. Este traspaso sistemático de los aumentos de precios en combustibles y otros bienes esenciales ha provocado un aumento significativo en la inflación, afectando desproporcionadamente a la clase trabajadora. La crítica desde sectores socialdemócratas señala que, pese a la insistencia en la sostenibilidad y el bienestar social, las propuestas alternas no logran consolidarse frente al empoderamiento de una agenda de derecha que prioriza el crecimiento económico sobre el bienestar de la ciudadanía. Sin duda, la discrepancia en la interpretación del crecimiento económico entre las élites y la población es un tema de discusión urgente en la esfera pública chilena.
La crisis estructural en la política económica actual no solo refleja una avaricia egoísta por parte de los controladores del capital, sino también una profunda desconexión de las necesidades humanas básicas. A pesar de que el trabajo es el verdadero motor de la economía, los dueños de los medios de producción continúan perpetuando un sistema que les permite apropiarse de la plusvalía generada por los esfuerzos laborales. Esta dinámica crea una desigualdad palpable que tiene efectos devastadores en la convivencia social. La falta de reconocimiento del trabajo como un factor fundamental para la dignidad humana presenta una de las contradicciones más agudas del sistema capitalista en Chile, donde el capital parece estar al servicio de sí mismo, en lugar de servir a la población que sostiene el tejido productivo del país.
En línea con un enfoque humanista, se hace urgente una transformación económica que priorice el bienestar del ser humano frente a las prioridades del capital. El consumismo, que reina en la lógica actual, desvía la atención de la creación de un futuro sustentable hacia la satisfacción de deseos superfluos, dejando a su paso una sociedad vacía y agobiada. Las luchas por una existencia digna que abogue por necesidades básicas como la sanidad y la educación deberían ser el verdadero motor del desarrollo, donde la comunidad y la solidaridad se fortalezcan frente a un panorama de desigualdad y avaricia. La propuesta del Humanismo es un llamado a definir un nuevo rumbo que priorice la dignidad de las personas sobre el lucro y la competencia desmedida.
Finalmente, la reciente crítica a las políticas de pinochetismo que resuenan en La Moneda exhorta a las diversas organizaciones sociales y culturales a unirse en la construcción de un proyecto país que se aleje del modelo de “desarrollo” que ha demostrado ser insostenible y decadente. Es crucial que desde todos los sectores se confluya hacia una visión que promueva un Chile humanizado, donde las necesidades reales de la población ocupen el centro de la narrativa política. La tarea es ardua, pero la historia de resistencia y lucha por los derechos sociales en el país nos enseña que la organización y la valentía de las comunidades son la clave para transformar el presente y alcanzar un futuro donde todos tengan cabida.
