El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha manifestado contundentemente que su inclusión en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos es un mecanismo que se utiliza para «perseguir oposiciones políticas». En un pronunciamiento a través de la red social X, Petro sugirió que esta lista, conocida también como ‘Lista Clinton’, se ha convertido en un «sistema aberrante de control político». Estas declaraciones se produjeron en el contexto de un creciente descontento hacia la forma en que el gobierno estadounidense maneja su política exterior en relación con los líderes latinoamericanos.

Petro, quien fue incluido en la lista OFAC en octubre del año anterior a raíz de acusaciones hechas por el expresidente Trump sobre su supuesta vinculación con el narcotráfico, argumentó que la verdadera naturaleza del narcotráfico ha cambiado. Según el mandatario colombiano, «el narcotráfico se burla de la OFAC», y evidenció que elementos del narcotráfico se encuentran operando con total impunidad en lugares como Dubái, donde adquieren residencias por cantidades irrisorias en comparación con sus ostentosos estilos de vida. Esta situación, para Petro, demuestra que la OFAC ha dejado de ser una herramienta eficaz contra el narcotráfico.

El reciente cambio de postura de la OFAC hacia Venezuela, incluyendo la eliminación de la presidenta interina Delcy Rodríguez de su lista de sancionados, también fue mencionado por Petro como un ejemplo de las fluctuaciones políticas que afectan el orden internacional. Este ajuste en las relaciones entre Washington y Caracas se produce en un momento en que las tensiones diplomáticas están en un nivel elevado, especialmente después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos de narcotráfico en EE. UU. El presidente colombiano advirtió sobre la falta de consistencia en las políticas estadounidenses, que pueden resultar contradictorias y perjudiciales.

Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos se han deteriorado desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump en enero de 2025. Este nuevo periodo marcó el inicio de tensiones notables, que se intensificaron cuando Petro rehusó recibir vuelos militares estadounidenses cargados con ciudadanos colombianos deportados, señalando que su traslado ocurría en condiciones inhumanas. Esta decisión provocó respuestas adversas de la administración Trump, quien amenazó con la imposición de aranceles y sanciones económicas, elevando así la fricción entre ambos gobiernos.

Pese a las diferencias, parece haber un intento por parte de ambos mandatarios de encontrar un camino hacia la cooperación. La tensión menguó tras una llamada entre Petro y Trump a comienzos de enero, la cual abrió las puertas a encuentros de alto nivel entre funcionarios de ambos gobiernos, culminando en un encuentro directo entre los dos presidentes el 3 de febrero. Esto sugiere que, a pesar de las severas discrepancias, hay un interés subyacente por restaurar el diálogo y la colaboración entre Bogotá y Washington, lo que podría ser crucial para el futuro de la política antidrogas en Colombia.