La polémica sobre la violencia escolar se ha intensificado en Chile, tras la presentación del proyecto de ley «Escuelas Protegidas» que propone medidas controvertidas como el registro de mochilas y pertenencias en recintos educativos. La Candidata a la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), Laura Mlynarz, ha denunciado que estas acciones no son la solución al problema y advierte que aumentar la seguridad y el control puede exacerbar tensiones dentro de las comunidades educativas en lugar de resolverlas.
El 20 de abril, durante una manifestación en la Universidad Austral de Chile, tres estudiantes fueron arrestados en medio del clamor popular contra la ministra Lincolao. Este mismo día, la Cámara de Diputados votaba el polémico proyecto de ley, lo que muchos interpretan como una distracción del debate real sobre la seguridad y convivencia en las aulas. Mlynarz señala que la respuesta rápida del gobierno a la presión social solo ha servido para ofrecer soluciones simplistas a problemas educativos profundamente complejos.
El proyecto de «Escuelas Protegidas» no solo contempla sanciones amplias por interrupciones de clases, que podrían limitar gravemente el derecho de los estudiantes a organizarse y protestar, pilares esenciales del movimiento estudiantil. Este enfoque restrictivo pone en riesgo la autonomía estudiantil y, en lugar de fomentar un ambiente de diálogo y respeto, se insinúa un control autoritario sobre las expresiones democráticas de los jóvenes.
Además, la propuesta plantea graves restricciones al acceso a la educación superior para quienes hayan sido condenados por ciertos delitos, transformando un derecho social en un instrumento de castigo. Esta retórica punitiva, según Mlynarz, contradice la naturaleza transformadora de la educación y priva a los jóvenes de la oportunidad de aprender y reintegrarse a la sociedad, lo que podría resultar en un aumento de la exclusión y la desesperanza.
Mlynarz concluye que la solución a la crisis de violencia en las escuelas no se encuentra en la represión, sino en un enfoque integral que aborde los problemas desde sus raíces. La comunidad estudiantil está dispuesta al diálogo y a colaborar en la construcción de soluciones efectivas que prioricen la salud mental, la convivencia y las condiciones de estudio. Se debe observar atentamente el horizonte educativo en Chile, donde se están delineando medidas que pueden marcar un retroceso en los derechos de los estudiantes y en la calidad de la educación.
