
La candidata derechista Keiko Fujimori ha incrementado su ventaja sobre el izquierdista Roberto Sánchez en el marco de la segunda vuelta presidencial realizada el pasado 7 de junio en Perú. Según los últimos datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), con el 99.383% de los votos contabilizados, Fujimori cuenta con 50.107%, equivalente a 9,157,631 votos, mientras que Sánchez obtiene un 49.893%, sumando 9,118,516 votos. Esta diferencia de 39,115 votos refleja la intensidad de una contienda que ha captado la atención tanto a nivel nacional como internacional.
No obstante, el proceso electoral continúa bajo un clima de tensión y controversia, ya que aún persisten 572 actas de votación con observaciones e impugnaciones que deben ser evaluadas por los Jurados Electorales Especiales (JEE). Estas actas representan un total de 92,766 mesas de sufragio y su revisión es crucial para resolver las quejas planteadas por los partidos contendientes. En caso de que existan discrepancias significativas, las actas serán enviadas a un recuento público de votos, lo que podría alterar los resultados finales.
En un movimiento estratégico, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha accedido a evaluar la solicitud del partido Juntos por el Perú, liderado por Roberto Sánchez, para anular las 647 mesas de votación que se establecieron en tres ciudades de Estados Unidos. Esta decisión se tomó tras la aceptación de una apelación presentada por el JEE Lima Centro 2. Sin embargo, el JNE aún no ha establecido una fecha para analizar este expediente, lo que deja en suspenso el futuro de estas impugnaciones.
El panorama electoral se vuelve aún más complejo tras una reunión llevada a cabo por Sánchez con representantes de su partido y asesores legales, donde se discutieron estrategias a seguir. El candidato anunció que realizaría una rueda de prensa en la que prometió hacer «anuncios muy importantes» relacionados con la lucha por la justicia electoral y el proceso en curso. Este compromiso marca un punto álgido en la disputa, que podría tener repercusiones significativas en la política peruana.
Finalmente, el JNE ha señalado que la proclamación oficial de los resultados de esta segunda vuelta presidencial se llevará a cabo como máximo a mediados de julio, coincidiendo con el traspaso de poderes que inicia el nuevo periodo gubernamental para 2026-2031. La incertidumbre sobre los resultados y las acciones legales que se están llevando a cabo generan un contexto de expectativa y nerviosismo entre los ciudadanos, quienes a la espera de un veredicto que defina el futuro político de Perú.
