Las autoridades venezolanas han elevado este martes la cifra de fallecidos a 1,943 y la de heridos a 10,571 a raíz de los devastadores terremotos que sacudieron el norte del país el pasado miércoles. En un balance presentado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, las cifras reflejan la magnitud de la tragedia que enfrenta el país. A pesar de la crisis, los equipos de emergencia han logrado rescatar a 6,461 personas con vida desde la ocurrencia de estos sismos, gracias a un esfuerzo conjunto que incluye la participación de rescatistas internacionales.

Rodríguez destacó que, entre las primeras horas tras el sismo, alrededor de 13,400 a 13,500 personas lograron escapar de las zonas de desastre, ya sea por sus propios medios o con el apoyo de familiares. En una emotiva declaración, enfatizó que «nos tenemos que mantener en la búsqueda incesante de personas con vida» y mostró su compromiso de no cejar en los esfuerzos por encontrar a más posibles sobrevivientes que todavía pudieran estar atrapados bajo los escombros.

Los datos también revelan que 855 edificaciones resultaron afectadas por los movimientos sísmicos, de las cuales 189 colapsaron completamente. Esta devastación se ha concentrado en localidades como Caraballeda y Catia La Mar, donde se encontraban unas 30,000 personas al momento del desastre. La Guaira ha sido identificada como la entidad más golpeada, recordando al país sus desastrosas experiencias pasadas, como el deslave de 1999 que cobró miles de vidas.

Desde el momento en que ocurrieron los sismos, se han contabilizado 689 réplicas, complicando aún más las labores de rescate y evaluación de daños. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó que más de 3,300 rescatistas de 27 países están colaborando en las tareas de búsqueda y rescate, coordinados por la Naciones Unidas. Las muestras de solidaridad internacional han llegado en un momento crítico, ofreciendo asistencia a un país que lucha por superar esta catástrofe.

Adicionalmente, un análisis preliminar realizado por la NASA, basado en imágenes satelitales, ha estimado que cerca de 58,870 edificaciones podrían haber sufrido daños o quedado destruidas tras los temblores. Estos sismos han sido catalogados como los más mortíferos en Venezuela en el último siglo, lo que pone de relieve la urgencia de abordar no solo la crisis inmediata, sino también las vulnerabilidades estructurales que el país ha enfrentado durante años. La comunidad internacional sigue atenta a la situación, y se han establecido iniciativas para apoyar a las víctimas del terremoto en Estados Unidos y otros lugares.