
El coordinador residente y humanitario de la ONU para Venezuela, Gianluca Rampolla, ha declarado que la organización internacional está desplegando una operación masiva de rescate tras los devastadores terremotos que sacudieron el país el pasado miércoles. Dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 dejaron a su paso una tragedia inimaginable, con un saldo de al menos 1,943 muertos y más de 10,571 heridos, especialmente en las regiones de La Guaira y Caracas. La ONU, en colaboración con el Gobierno de Delcy Rodríguez, asumió la coordinación de este esfuerzo humanitario con el objetivo de encontrar sobrevivientes entre los escombros.
Más de 2,000 rescatistas de 27 países han llegado a Venezuela para participar en las labores de búsqueda y rescate, apoyados por más de 40 equipos técnicos y 160 perros entrenados. Rampolla mencionó en una rueda de prensa, en la que participó por videoconferencia, que la ONU está trabajando intensamente para coordinar estos esfuerzos internacionales, a pesar del hecho de que ya han pasado las primeras 72 horas, cruciales para localizar a posibles sobrevivientes entre los escombros.
En su intervención, Rampolla también remarcó la importancia de proporcionar asistencia sanitaria de emergencia, refugio y ayuda alimentaria, así como garantizar el acceso al agua y saneamiento. «Estamos asegurando que haya un almacenamiento eficiente y una distribución efectiva de los suministros que están llegando al país», destacó, confirmando el compromiso de la ONU para mitigar el impacto de esta tragedia en la población venezolana.
Un aspecto relevante de la respuesta humanitaria es la colaboración con el gobierno de Venezuela, que, según Rampolla, es fundamental para optimizar el uso de los recursos. “Queremos garantizar el mejor uso posible y el máximo impacto de los recursos que estamos proporcionando”, afirmó. En respuesta a pregunta de los periodistas sobre las diferencias en la operación tras el cierre de USAID, Rampolla subrayó que Estados Unidos fue el primero en ofrecer fondos para la respuesta ante la emergencia, reforzando así la idea de una cooperación activa.
A medida que la situación en Venezuela se deteriora, como lo advierte ACNUR, las iniciativas para ayudar a los afectados cobran especial relevancia. La activación de centros de acopio en Nueva York ha demostrado la solidaridad internacional, ya que han colapsado en menos de 48 horas ante la abrumadora respuesta de la comunidad. Historias de sobrevivientes, como la de una abuela venezolana que pasó 3 días sepultada y solo pidió una Coca-Cola al ser rescatada, resaltan la urgencia de la ayuda humanitaria en estos momentos críticos.
