La película Mamacocha, dirigida por René Dávila, explora la conexión profunda entre los pueblos originarios del norte de Chile, específicamente el pueblo chango, y su entorno marítimo. Este documental etnográfico, que se estrenó después del reconocimiento oficial del pueblo chango por parte del Estado de Chile el 17 de octubre de 2020, celebra una cultura que ha perdurado a lo largo de 12.000 años. A través de un viaje visual a lo largo de la costa chilena, Mamacocha revela cómo la pesca, la recolección y la navegación no solo son modos de subsistencia, sino también pilares de una identidad cultural rica y viva.

La importancia de la película se destaca en su valor como un medio para reivindicar y dar voz a un pueblo que ha sido declarado extinto en varias ocasiones. Mamacocha ofrece una plataforma para que los miembros de la comunidad chango compartan sus propias historias y perspectivas, y visibiliza la relevancia de su relación con el mar. A través de testimonios emotivos y paisajes impresionantes, Dávila y su equipo logran capturar la esencia del pueblo chango, destacando su cosmovisión única que ve la naturaleza como parte integral de su existencia.

Las proyecciones de Mamacocha en Valparaíso, organizadas por el Colectivo Cine Fórum en colaboración con VI+DA, subrayan la intención de acercar el cine chileno a nuevos públicos y fomentar el diálogo sobre la cultura indígena. Las funciones, que se llevarán a cabo en Cineclub Ciempiés y en el Centro de Extensión de la Universidad de Valparaíso, no solo ofrecerán la oportunidad de ver el documental, sino que también invitarán a la audiencia a participar en conversaciones enriquecedoras con el director y la productora. Estos espacios son esenciales para la difusión de la cultura originaria y el cine chileno contemporáneo.

Uno de los elementos más poderosos de Mamacocha es el testimonio de Luis Castro, miembro del Consejo Nacional del Pueblo Chango, quien subraya la relación espiritual y cultural que su comunidad mantiene con el mar. Al afirmar que «nosotros somos parte de la mar», Castro resalta una perspectiva distinta de la vida que contrasta con la visión de otros pueblos que se enfocan en la tierra. Este enfoque proporciona una nueva narrativa que desafía las concepciones tradicionales de identidad cultural y conexión con el entorno natural, por lo que se convierte en un componente vital de la película.

En resumen, Mamacocha no solo representa un avance significativo en el reconocimiento del pueblo chango, sino que también es un testimonio audiovisual que preserva y celebra una cultura que ha enfrentado la invisibilización histórica. Con su estreno y las proyecciones programadas, se espera que esta obra inspire a otros a valorar y explorar la rica herencia de los pueblos originarios en Chile. La película, que incorpora paisajes costeros impresionantes y relatos conmovedores, se perfila como una pieza fundamental para el entendimiento de la diversidad cultural en el país.