
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, actualizó este martes la cifra de víctimas del devastador terremoto de magnitud 7.4 que sacudió varias regiones del país. Según su reporte, el número de fallecidos asciende a 181; sin embargo, los informes proporcionados por autoridades regionales indican que al menos 240 personas han perdido la vida. La disparidad en las cifras persiste mientras los equipos de emergencia continúan con las labores de rescate, evaluación de daños y la búsqueda de personas desaparecidas en los departamentos más afectados, donde la tragedia ha dejado huellas imborrables en la población.
Las regiones más impactadas por el sismo, especialmente el Valle del Cauca, han reportado un número significativamente mayor de decesos. Con 130 fallecidos, Cali se posiciona como la ciudad más golpeada, seguida de otros municipios en el departamento. Las estadísticas aportadas por el alcalde Alejandro Eder incluyen 949 heridos, 86 rescates exitosos y 239 personas que aún permanecen atrapadas bajo los escombros. Por otro lado, Risaralda y Chocó también han sido severamente afectados, acumulando numerosas víctimas mortales y daños estructurales.
La discrepancia entre los datos oficiales y las cifras ofrecidas por autoridades regionales puede atribuirse a una decisión reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Esta entidad ha establecido que toda información relacionada con la emergencia será divulgada exclusivamente por el despacho presidencial. Previamente, la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales había documentado al menos 169 fallecidos, limitándose a las capitales departamentales y excluyendo áreas rurales que también han sufrido las consecuencias del terremoto.
El sismo, que ocurrió el lunes pasado a las 07:34 hora local, tuvo su epicentro en las cercanías de San José del Palmar, en Chocó, afectando severamente a localidades limítrofes en Valle del Cauca y Risaralda. Desde el acontecimiento, el presidente De la Espriella ha estado en contacto directo con las comunidades afectadas, visitando varias ciudades, incluyendo Quibdó y Cali, y proyectando su próximo desplazamiento a Armenia. A medida que las evaluaciones de daños continúan, las labores de búsqueda y rescate son prioritarias, especialmente en áreas donde las personas siguen reportándose como desaparecidas.
A medida que avanzan las labores de socorro, la magnitud del desastre se vuelve más evidente. Además de las víctimas fatales, se han contabilizado 2,595 heridos y 195 desaparecidos, lo que agrava la situación de emergencia. Más de 1,136 viviendas han sido destruidas, y 8,357 sufrieron daños diversos, afectando a la infraestructura esencial como centros educativos y de salud. Con 807 escuelas y 85 hospitales dañados, las autoridades enfrentan un desafío considerable en la respuesta a esta catástrofe natural, mientras la comunidad nacional se mantiene unida en un esfuerzo solidario hacia la recuperación.
