
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ofreció un desglose desgarrador del impacto del terremoto del 10 de agosto, que hasta el momento ha dejado 289 fallecidos, 4,187 heridos y 143 desaparecidos. Este balance se contradice con la cifra anterior del Instituto de Medicina Legal (IML), que reportó 304 muertes. Durante su declaración, De la Espriella enfatizó la importancia de proporcionar información precisa en momentos tan difíciles y declaró que las cifras siguen siendo preliminares, subrayando el compromiso del gobierno de comunicar datos consolidados por respeto a las víctimas y sus familias.
En su comunicado, De la Espriella inició un emotivo tributo a los más de 289 compatriotas fallecidos con un minuto de silencio. Reconoció el profundo dolor que deja la pérdida de seres queridos y, aunque la esperanza de encontrar sobrevivientes en las áreas más afectadas, como Cali y Pereira, es escasa, instó a los equipos de búsqueda a continuar sus labores. «Mientras haya una posibilidad, seguiremos buscando», afirmó el presidente, quien también agradeció a los rescatistas tanto nacionales como internacionales por su valiosa labor en esta crisis.
El presidente De la Espriella también abordó el desafío monumental que representa la reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto. Según estimaciones preliminares de una firma privada, las pérdidas materiales se aproximan a $9,500 millones de dólares, lo que incluye daños significativos en edificaciones e infraestructuras. En particular, el mandatario destacó el caso del Chocó, una de las regiones más afectadas, donde la proporción de destrucción es desproporcionada en comparación con su pobreza preexistente.
Con el objetivo de enfrentar esta tragedia y iniciar el proceso de reconstrucción, De la Espriella anunció la creación del ‘Fondo Milagro’, que servirá para estructurar un plan de recuperación inspirado en el Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero. El presidente explicó que este nuevo fondo contemplará subsidios de arrendamiento para quienes han perdido sus hogares, además de beneficios en servicios públicos y programas de construcción de nuevas viviendas. Hizo un llamado a los constructores y al sector financiero para que se integren activamente en la recuperación del país.
Finalizando su alocución, el mandatario expresó un firme compromiso con la recuperación de las comunidades afectadas y enfatizó que las autoridades deben actuar con la máxima eficiencia para garantizar que la ayuda llegue a quienes más lo necesitan. «Ninguna carretera averiada ni ningún problema de comunicación debe impedir que las ayudas lleguen a nuestro pueblo», dijo De la Espriella, reafirmando así el deber del gobierno de asegurar que cada colombiano reciba el apoyo necesario en esta trágica coyuntura.
