El expresidente Donald Trump reafirmó este jueves en un almuerzo en los jardines de la Casa Blanca que los cárteles del narcotráfico tienen un control absoluto sobre México, una afirmación que ha hecho anteriormente. Trump no dudó en compartir su opinión con la actual mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, a quien describió como una «gran mujer». Sin embargo, su afirmación dejó clara la preocupación del exmandatario sobre la situación de seguridad en el país vecino, resaltando que los cárteles son una amenaza significativa que necesita ser abordada urgentemente.

Durante su discurso, Trump defendió con vehemencia la campaña militar de Estados Unidos contra las embarcaciones que, según su administración, están implicadas en el tráfico marítimo de drogas como el fentanilo, que ha causado numerosas muertes en territorio estadounidense. Con una mezcla de seriedad y burla, el expresidente incluso imitó el sonido de misiles impactando en las lanchas y comentó que, gracias a estas operaciones, parece que «ya nadie sale a pescar». Este tipo de comentarios ha suscitado críticas, ya que algunos de esos pescadores han sido más tarde identificados como víctimas de estos ataques.

La presión de Trump sobre el gobierno mexicano para permitir operaciones militares estadounidenses en su territorio ha sido constante. Sheinbaum ha mostrado una firme resistencia a esta propuesta, manifestando que sería una infracción de la soberanía nacional. Esta tensión entre los dos países resalta las diferencias de enfoque en la lucha contra el narcotráfico, que continúan siendo un factor de discordia en las relaciones bilaterales. Trump ha mantenido esta narrativa desde hace meses, aludiendo frecuentemente a México como el «epicentro» del narcotráfico en su discurso internacional.

La preocupante situación del narcotráfico en México ha llevado a Trump a criticar abiertamente a las autoridades mexicanas, sugiriendo que no están a la altura para enfrentarse a los cárteles. Afirmó que «sabemos dónde están todos los malos. Los cárteles. Sabemos dónde viven y los estamos golpeando con fuerza». Este tipo de declaraciones no solo intensifican la presión sobre el gobierno mexicano para tomar medidas más drásticas, sino que también generan un debate sobre la efectividad de la estrategia de seguridad en manos de las autoridades locales.

Los comentarios de Trump coinciden con un contexto donde el narcotráfico sigue siendo un tema crucial en Estados Unidos y México, particularmente por el impacto del fentanilo, que ha incrementado las tasas de mortalidad por sobredosis en la población estadounidense. La controversia en torno a la intervención militar estadounidense sugiere que las tensiones en la lucha contra el narcotráfico podrían continuar afectando las relaciones diplomáticas entre ambos países, a medida que ambos gobiernos buscan soluciones a un problema que ha perdurado por décadas.