Nasry ‘Tito’ Asfura fue proclamado el miércoles como presidente electo de Honduras tras 24 días de tensiones políticas y reclamos de fraude que se dieron antes y durante las elecciones del 30 de noviembre. A pesar de las amenazas a consejeras electorales y la supuesta injerencia del presidente estadounidense Donald Trump, Asfura, exalcalde de Tegucigalpa y miembro del Partido Nacional, se adjudicó el 40.26% de los votos. Su predecesor cercano, Salvador Nasralla, del Partido Liberal, logró un 39.54%, lo que subraya la polarización del electorado hondureño en un contexto de creciente desconfianza hacia el sistema electoral.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció los resultados de manera virtual, debido a tensiones internas y diferencias irreconciliables entre los consejeros. La presidenta Ana Paola Hall y Cossette López, representante del Partido Nacional, no lograron llegar a un consenso con su colega oficialista Marlon Ochoa, quien hizo denuncias sobre un “golpe de estado electoral”. La situación propició la alternación de Ochoa por el consejero suplente Carlos Cardona para proceder con la declaración de los resultados, lo que refleja fracturas significativas dentro del organismo encargado de la supervisión electoral.

Rixi Moncada, la candidata del izquierdista Partido Libertad y Refundación (Libre), quedó en tercer lugar con un 19.19%. Moncada ya había anunciado su rechazo a los resultados, argumentando que estos no reflejan la voluntad popular. De manera similar, Salvador Nasralla también expresó su disconformidad, y aunque descartó convocar a la movilización ciudadana, prevé defender los resultados de forma legal y pacífica, lo que podría indicar un clima de inestabilidad política que persista tras las elecciones.

Luego de la proclamación de Asfura, hubo rápida respuesta internacional. El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, y varios gobiernos latinoamericanos felicitaron a Asfura, pidiendo un respeto al resultado electoral para asegurar una transición pacífica. Argentina, Bolivia, y otros países emitieron un comunicado de felicitación, destacando la victoria como un giro hacia la libertad y la democracia en la región. La Unión Europea también manifestó su intención de colaborar con el nuevo gobierno, sugiriendo un deseo de estabilizar las relaciones bilaterales.

La Organización de Estados Americanos (OEA) mostró preocupación ante el hecho de que no se haya completado el conteo total de votos al emitir una declaración de “toma de nota” sobre los resultados, enfatizando su compromiso de colaborar con Honduras en un proceso de transferencia de poder que respete la legalidad y los intereses del pueblo. Asfura, por su parte, se mostró preparado para asumir la presidencia y prometió cumplir con su mandato, una declaración que sugiere desafíos futuros en un contexto de desconfianza y necesidad de reconciliación.