El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, anunció el pasado sábado la muerte de Jorge Humberto Figueroa Benítez, conocido como ‘el Perris’, durante un enfrentamiento con fuerzas federales en el municipio de Navolato, Sinaloa. García Harfuch señaló que esta persona era uno de los principales orquestadores de la violencia en la región, involucrado en graves crímenes como homicidios y secuestros que han afectado la paz de la sociedad sinaloense. Este evento se produjo en el contexto de un conflicto en curso entre dos facciones del cártel de Sinaloa, Los Chapitos y Los Mayos, que ha dejado un saldo de más de mil muertos desde septiembre del presente año.

El operativo para detener a ‘el Perris’, el viernes, se tornó violento cuando los agentes de la Defensa Nacional fueron atacados por un grupo armado. Según el secretario García Harfuch, el uso de la fuerza fue en ‘legítima defensa’, lo que resultó en la muerte del objetivo, a quien se le reconoce por haber sido uno de los principales generadores de violencia en el estado, desde hace varios años. Esta situación resalta la complicada realidad que enfrenta Sinaloa, donde los enfrentamientos entre cárteles se han intensificado, convirtiendo a la región en un foco de inseguridad.

Figueroa Benítez, quien también era conocido por los alias ‘el Perris’ y ‘el 27’, había desempeñado un papel fundamental como jefe de seguridad de la facción de Los Chapitos, que lideran los hijos de Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán, actualmente encarcelado en Estados Unidos. Se le vincula además con el fallido operativo conocido como ‘el Culiacanazo’ de 2019, donde se intentó capturar a Ovidio Guzmán, también hijo de El Chapo, lo que generó un caos extremo en la ciudad de Culiacán y evidenció el poder del cártel en la región.

Recientemente, Figueroa Benítez había sido señalado por el gobierno estadounidense por su papel en el tráfico de fentanilo y la posesión de armamento exclusivo del Ejército. Su notoriedad se incrementó debido a su supuesta relación con el secuestro de Ismael ‘el Mayo’ Zambada, un cofundador del cártel, quien fue entregado a autoridades de Estados Unidos en medio de una disputa interna que desató una crisis violenta en Sinaloa. Esta situación ha llevado a que el cártel de Sinaloa sea catalogado como un grupo terrorista por Washington.

El conflicto entre Los Chapitos y Los Mayos ha sacudido a Sinaloa, intensificando la violencia en el estado y generando temores entre la población civil. El clima de inseguridad se ha agudizado desde la captura de El Mayo Zambada, lo que ha llevado a luchas por el poder dentro de la organización criminal y ha provocado un aumento en la actividad bélica. La situación actual es crítica, y el gobierno mexicano continúa trabajando para contener la violencia mientras enfrenta los retos de una criminalidad organizada que opera con creciente impunidad.