CUPRA ha llevado a cabo un audaz experimento que desafía las convenciones de la industria automotriz al presentar el primer test drive hipnótico del mundo, utilizando el innovador CUPRA Tindaya Showcar. Este prototipo, revelado en el IAA de Múnich 2025, no solo se centra en las cifras y el rendimiento del vehículo, sino que se atreve a explorar las emociones que nacen de la conexión entre el conductor y el automóvil. La experiencia va más allá de las tradicionales pruebas de conducción, buscando captar la esencia de lo que significa manejar a través de una inmersión sensorial y emocional, todo ello guiado por la hipnosis del experto Michele Occelli.

El evento reunió a una diversidad de creadores de contenido, desde figuras reconocidas del motor como Daniel ABT, hasta influencers como Jessica Thön y Becky Evans. Cada participante fue invitado a percibir el CUPRA Tindaya no solo como un vehículo, sino como una ‘bestia viviente’ con la que podrían establecer una conexión simbiótica. Al combinar perfiles con credibilidad en el sector automovilístico y en el ámbito digital, CUPRA logró potenciar el impacto del experimento, haciéndolo resonar en un espectro amplio de audiencias, cada uno aportando su propia interpretación de la experiencia.

En el núcleo de esta innovadora prueba estuvo el diseño, donde Jorge Diez, jefe de diseño de CUPRA, abrió el evento explicando cómo el Tindaya representa la evolución del ADN de la marca. Los asistentes fueron guiados a través de los elementos que componen su diseño, creando un vínculo entre la visualización y la experiencia deportiva. Esta fase preliminar fue crucial para que el subconsciente de los participantes se apoderara del espacio narrativo y les permitiera explorar la sensación de conducir antes de que la experiencia comenzara realmente.

La hipnosis se convirtió en la herramienta clave para permitir a los participantes “conducir” en un contexto mental, generando visiones de paisajes increíbles que variaban desde bosques densos hasta acantilados marinos. La narrativa construida por Occelli ayudó a romper la barrera entre vehículo y emoción, convirtiendo el volante en un símbolo único y profundo. Cada individuo vivió un viaje distintivo, mostrando que la propia percepción del coche puede transformarse dependiendo de las emociones y recuerdos que se activen en su mente.

Finalmente, el uso de inteligencia artificial por parte de CUPRA permitió dar un paso más allá al traducir esas experiencias hipnóticas en representaciones visuales del futuro. Esta fusión entre tecnología y emoción refleja la ambición de la marca de redefinir la conducción como una experiencia total, no limitada únicamente a las especificaciones técnicas. El Tindaya y su test drive hipnótico no solo han sido un espectáculo, sino una declaración sobre el futuro del automóvil, donde la experiencia emocional se convierte en la verdadera protagonista, reafirmando que la conexión entre coche y conductor se forja en la imaginación antes de materializarse en el asfalto.