La reciente derrota de Jeanette Jara no es un hecho aislado, sino que representa el cierre de un ciclo político significativo en Chile, marcado por la revuelta de 2019 y las posteriores transformaciones sociales. Este ciclo se comenzó a gestar con la irrupción de un potente movimiento social que clamaba por cambios estructurales, seguido por el proceso constituyente que prometía reformar las bases del país. Sin embargo, la llegada de la ultraderecha al poder, tras la derrota del 14 de diciembre, simboliza un retroceso a esas aspiraciones de cambio. El presidente del Frente Amplio en la Región de Valparaíso, Sebastián Farfán, argumenta que para entender este desenlace es fundamental evitar lecturas autodestructivas y reconocer el contexto complejo que ha llevado a esta situación, donde no solo se deben buscar culpables, sino entender las dinámicas en juego.

Los factores que llevaron a la derrota electoral son múltiples y complejos. El gobierno de Gabriel Boric, que emergió con grandes esperanzas, se vio afectado por una serie de crisis que erosionaron la credibilidad del proyecto progresista. Escándalos como el caso de Fundaciones y el cuestionable manejo político interno, que incluyó la salida de figuras clave del gabinete, contribuyeron al debilitamiento del relato frenteamplista. A esto se sumó la incapacidad de articular una respuesta efectiva a las profundas necesidades sociales, provocando un vacío que fue rápidamente ocupado por la reacción conservadora. Farfán reconoce que, aunque las condiciones estaban en contra, la derrota no era inevitable; existieron oportunidades que no se supieron aprovechar y sobre las cuales debemos reflexionar profundamente.

El cambio en la temporalidad política tras la revuelta de 2019 ha mostrado que en momentos de efervescencia social la acción política no puede seguir los canones tradicionales. La falta de respuesta a las demandas inmediatas como la reforma de las pensiones, salarios dignos y la salud se tradujeron en una frustración que, exacerbada por la pandemia, le dio espacio a la recuperación del orden establecido. La Convención Constitucional, lejos de ser una victoria, terminó siendo un símbolo de desilusión, al no satisfacer las expectativas de la ciudadanía. Esta falta de conquistas tangibles durante un tiempo de movilización intensificada fue un error estratégico fundamental que permitió que las élites reaccionaran y consolidaran su poder,

El escenario electoral se complicó aún más con la introducción del voto obligatorio en 2022, que trajo consigo un nuevo electorado que no se alineó necesariamente con el progresismo. La incapacidad del Frente Amplio para conectarse con estos nuevos votantes refleja una desconexión y una falta de estrategia. Este «nuevo pueblo», caracterizado por un profundo desencanto hacia la política institucional y las élites, busca alternativas que respondan a su malestar, lo que debería haber sido un foco principal para los partidos progresistas. La elección de Jara, vinculada a un gobierno saliente en un contexto de rechazo, expuso las limitaciones del Frente Amplio para construir una propuesta sólida y autónoma que pudiera acercarse a una ciudadanía cada vez más distante.

Pese a los desafíos y a la dura derrota política, es vital que el Frente Amplio no pierda de vista los logros alcanzados en su gestión y la acumulación de experiencia. Las reformas en curso, como la reducción de la jornada laboral y el aumento del salario mínimo, son principios que, aunque frágiles, ofrecen un margen de maniobra para reconstruir el proyecto político. En la Región de Valparaíso, los logros locales en términos de alcaldías y la consolidación del liderazgo frenteamplista ponen de relieve que la derrota electoral no implica el fin del proyecto, sino una oportunidad para rediseñar las estrategias y volver a conectar con las bases. Como señala Farfán, esta etapa debe ser un punto de partida para revitalizar la propuesta política y enfrentar el conservadurismo, reconociendo el camino recorrido y las conquistas que permiten pensar en un nuevo ciclo de reconstrucción política.