
En el contexto político actual, muchos dueños de negocios latinos que apoyaron a Donald Trump en 2024 lo hicieron impulsados por la esperanza de una administración que prometía mejorar la economía y asegurar las fronteras. Sin embargo, esa fe está siendo puesta a prueba. En lugar de la tan esperada recuperación económica, las pequeñas empresas enfrentan un panorama desalentador. Los altos costos de aranceles y alquileres, junto con las consecuencias de redadas de inmigración, han impactado drásticamente sus operaciones. Lo que comenzó como una elección de esperanza ahora se ha convertido en un desafío diario en el que la realidad económica les pesa más que las promesas políticas que los atrajeron al candidato republicano.
Una encuesta reciente elaborada por el Consejo Empresarial Hispano de EE. UU. revela la creciente insatisfacción entre los dueños de negocios latinos, con un 42% indicando que su situación económica está empeorando. Este descontento se ve exacerbado por el aumento constante del costo de vida, que el 70% de los encuestados identificó como uno de los principales problemas del país. Este cambio de percepción no es trivial; para un electorado que, en tiempos de campaña, encontró en Trump la respuesta a sus ansiedades económicas, la traición de las expectativas se siente de manera muy personal, con muchos de ellos sintiendo que no están recibiendo lo prometido en términos de seguridad económica y manejo de la inmigración.
La presión económica sobre los pequeños negocios no es solo teórica; se manifiesta en costos de suministros más altos y márgenes de ganancia cada vez más reducidos. Mónica Villalobos, presidenta de la Cámara de Comercio Hispana de Arizona, describe cómo un restaurante se vio afectado no solo por los aranceles, sino también por redadas del ICE que llevaron a una disminución abrupta en su clientela y su fuerza laboral. Esta situación ha llevado a muchos en la comunidad hispana a sentir un profundo desencanto y traición hacia la administración de Trump, transformando lo que alguna vez fue un apoyo en votos en un resentimiento palpable que podría tener repercusiones electorales en el futuro.
Las encuestas más recientes muestran que la aprobación de Trump entre los votantes hispanos ha caído de manera significativa. De un 48% que lo respaldó en las elecciones, ahora solo el 28% mantiene una opinión favorable. Este cambio está ligado a la insatisfacción con la economía y las políticas de inmigración, que han generado preocupación entre los hispanos por posibles deportaciones y el aumento del costo de vida. La comunidad, que una vez vio en Trump una solución a sus problemas, está ahora reevaluando su apoyo, lo que puede tener un impacto devastador en las futuras elecciones, especialmente con el acercamiento de los comicios intermedios.
Frente a este panorama desalentador, la Casa Blanca intenta cambiar la narrativa, subrayando los esfuerzos por la recuperación económica y destacando informes de inflación más alentadores. Sin embargo, para un dueño de negocio en el campo, los números macroeconómicos son irrelevantes cuando la realidad diaria incluye manejar costos disparados en productos básicos como la carne o el alquiler. Esta desconexión entre las declaraciones de optimismo y la experiencia vivida de la comunidad hispana crea un sentido de frustración y desesperanza, que podría afectar seriamente la lealtad electoral hacia el partido republicano.
