Ernesto Fonseca Carrillo, conocido como «Don Neto», exlíder y fundador del Cártel de Guadalajara, obtuvo su libertad tras cumplir 40 años de cárcel por el secuestro y asesinato del agente de la DEA, Enrique «Kiki» Camarena, en 1985. A sus 94 años, Fonseca fue liberado tras haber permanecido en confinamiento domiciliario en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, desde 2016. Su pronta excarcelación ha suscitado un intenso debate sobre la justicia y las decisiones legales que rodean a los líderes del narcotráfico en México, especialmente considerando la gravedad de los crímenes por los que fue condenado.

El regreso a la libertad de «Don Neto» marca un hito significativo en la historia del narcotráfico mexicano, ya que no solo representa el fin de un extenso encarcelamiento, sino que también pone de manifiesto el estado actual de las investigaciones y la persecución de otros cabecillas del crimen organizado. Mientras Fonseca obtiene su libertad, otros líderes del cártel, como Félix Gallardo y Rafael Caro Quintero, siguen enfrentándose a largas condenas en prisión, y en el caso de Quintero, ha sido extraditado a Estados Unidos, donde se espera que enfrente nuevos cargos por su vinculación con el asesinato de Camarena.

Nacido el 1 de agosto de 1930 en Badiraguato, Sinaloa, Fonseca se destacó por ser uno de los pioneros en el tráfico de drogas en México, estableciendo el Cártel de Guadalajara en la década de los setenta. Junto a figuras como Félix Gallardo y Caro Quintero, fue fundamental en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, lo que llevó a la DEA a intensificar sus esfuerzos para desmantelar estas organizaciones criminales. La detección de sus operaciones de lavado de dinero en California en 1982 fue un punto crucial que aumentó la presión sobre Fonseca y sus socios.

El secuestro y asesinato de Enrique Camarena en 1985 significó una explosión de la violencia del narcotráfico que llevó al gobierno mexicano y a las autoridades estadounidenses a involucrarse de manera más contundente en la lucha contra los cárteles. El escuadrón de la muerte del Cártel de Guadalajara no solo impactó a las instituciones, sino que también generó un descontento generalizado en la población, lo que obligó al gobierno a formular nuevas estrategias de seguridad y colaboración internacional para combatir el narcotráfico.

A pesar de su liberación, la figura de «Don Neto» sigue siendo vista con recelo por las autoridades de Estados Unidos, que lo consideran prófugo debido a las implicaciones de sus acciones en el crimen organizado. Aunque no tiene más cargos pendientes en México, su pasado violento y su liderazgo en uno de los cárteles más infames del país continúan siendo objeto de estudio y análisis por parte de expertos en seguridad y criminología. La historia de Fonseca es, sin duda, un reflejo de los desafíos persistentes que enfrenta México en su lucha contra el narcotráfico y la corrupción.