
Nicolás Maduro, el líder del régimen de Venezuela, y su esposa, Cilia Flores, resultaron heridos durante la reciente operación de fuerzas especiales estadounidenses que culminó en su captura en Caracas, según informes de NBC News. Ambos poseen contusiones y signos de sangrado, indicando que sufrieron golpes al impactar contra las paredes o puertas del lugar donde se escondían antes de ser alcanzados por las fuerzas de comando. Las lesiones fueron reportadas antes de que los integrantes de los equipos Delta tuvieran un contacto directo con la pareja, lo que ha generado preocupaciones sobre la forma en que se desarrolló la operación. Tras ser trasladados a territorio estadounidense, se les realizó una evaluación médica a bordo del avión que los llevó hacia la Base de la Guardia Nacional Aérea Stewart, ubicada al norte de Nueva York, donde continuaron las revisiones de su salud.
El operativo se llevó a cabo alrededor de la 1:00 a.m. ET del pasado sábado, y se supo que las fuerzas estadounidenses utilizaron granadas aturdidoras para desorientar a quienes se encontraban en el refugio. El uso de estos dispositivos explosivos tuvo consecuencias inmediatas, ya que se cree que las lesiones sufridas por Maduro y Flores ocurrieron durante o justo antes de la detonación de las granadas. En su primera aparición pública tras la detención, Cilia Flores fue vista con moretones evidentes en su rostro. El lunes, la pareja compareció ante un tribunal federal en Nueva York, donde se declaró no culpable de los cargos de conspiración para el tráfico de drogas. Durante la audiencia, el abogado de Flores advirtió que podría tener fracturas en las costillas y requería atención médica adicional, mientras que el defensor de Maduro sostuvo que el líder venezolano también presentaba problemas de salud.
Las repercusiones de este operativo no solo se limitaron a las lesiones de Maduro y Flores, sino que también hubo un considerable impacto en el personal de seguridad venezolano. Según el fiscal general del régimen venezolana, Tarek William Saab, al menos 24 agentes de las fuerzas venezolanas perdieron la vida durante la operación. Este hecho ha llevado a que el gobierno de Maduro adopte una postura defensiva, argumentando que se trató de una violación de su soberanía, lo cual ha provocado una escalada de tensiones entre Venezuela y Estados Unidos.
En un contexto aún más complejo, el régimen cubano también ha sufriendo sus propias bajas en este operativo. El líder cubano, Miguel Díaz-Canel, informó que 32 militares y policías cubanos fueron asesinados durante la misma operación. Estas muertes han avivado el debate sobre la intervención extranjera en los asuntos de América Latina y las alianzas internacionales que han caracterizado el régimen de Maduro en su lucha contra las fuerzas estadounidenses.
Mientras tanto, la administración Trump ha hecho declaraciones contundentes, afirmando que Venezuela ha dejado claro que cumplirá con las demandas planteadas por Estados Unidos. A medida que los acontecimientos se desarrollan, se están generando distintas opiniones sobre la viabilidad de reconstruir la infraestructura petrolera de Venezuela, con Trump asegurando que podría lograrse en un lapso de 18 meses. La serie de eventos ocasionados por esta captura podría marcar un punto de inflexión en la política de la región, con la comunidad internacional observando de cerca los próximos movimientos del régimen y las respuestas de Estados Unidos.
