
El cientista político y académico de la Universidad de Talca, Mario Herrera Muñoz, ha señalado que el periodo que se avecina es crucial para el nuevo gobierno, ya que no solo servirá para establecer una agenda, sino también para medir la gobernabilidad y la capacidad de respuesta a las expectativas ciudadanas. Con el cambio de mando a pocos días, los ojos de la opinión pública se centran en los anuncios, nombramientos y los primeros actos que marque el presidente electo. Según Herrera, este periodo inicial, comúnmente conocido como la ‘luna de miel’, se caracteriza por la alta aprobación del mandatario, lo que ofrece un margen poco común para implementar su agenda.
Durante una reciente entrevista, Herrera destacó que la aprobación presidencial inicial tiende a reflejar el resultado de las elecciones, lo que brinda una oportunidad única para establecer un nuevo rumbo. Sin embargo, el académico enfatizó que este no es un momento para explorar: es fundamental tomar decisiones firmes y disputar el espacio del llamado ‘gobierno de emergencia’, especialmente en tiempos de crisis acumulativas. La duración de esta luna de miel, advirtió, está directamente relacionada con el nivel de conflicto social y político que enfrente el gobierno desde sus primeros días.
El académico del Magíster en Gobernanza, Innovación y Gestión Pública hizo hincapié en la importancia de observar cómo se configurará el equipo de gobierno en estos cruciales 100 días. Herrera advirtió que la selección de ministros sin experiencia previa puede aumentar el riesgo de una administración que esté más enfocada en la gestión inmediata que en avanzar una agenda legislativa ambiciosa. «Una cosa es hacer un análisis político, y otra muy distinta es pasar a la ejecución de políticas concretas», recalcó, subrayando la relevancia de un liderazgo informado y estratégico.
En este sentido, Mario Herrera recordó que muchos gobiernos han elevado expectativas a través de promesas ambiciosas, muchas veces difíciles de cumplir en la práctica. Este desajuste entre la expectativa y la realidad puede erosionar la confianza ciudadana si los resultados no son tangibles. Por lo tanto, consideró que, aunque en los primeros 100 días se priorizan acciones efectistas que ofrecen resultados inmediatos, estas no deberían sustituir un plan de largo aliento que enfoque la gestión de manera sostenida.
Finalmente, el académico enfatizó que la percepción de los votantes en este periodo inicial es crítica. Las señales rápidas y visibles, como una mayor presencia policial o indicadores económicos que se sientan en el bolsillo de la ciudadanía, pueden contribuir a ampliar la fase de la ‘luna de miel’. Sin embargo, Herrera advirtió que estas medidas deben estar acompañadas de una visión coherente y orientada hacia el futuro, ya que solo así se podrá establecer una relación más sólida y constructiva entre el nuevo gobierno y la ciudadanía.
