El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, ha anunciado un «refuerzo especial» de la presencia militar en cinco estados del país, coincidiendo con la reciente orden de Estados Unidos de llevar a cabo operaciones antidrogas en el Caribe, cerca de las aguas venezolanas. En un video compartido en sus redes sociales, Padrino López aseguró que esta movilización está dirigida a fortalecer la seguridad en regiones estratégicas como Zulia y Falcón, donde el gobierno venezolano señala que existen rutas de narcotráfico operando desde y hacia Colombia.

Durante su mensaje, Padrino López especificó que se activará un despliegue operacional que incluirá medios navales, fluviales y drones. El objetivo de este despliegue es hacer frente a lo que el gobierno considera una creciente amenaza del narcotráfico, así como garantizar la soberanía del país frente a la intervención extranjera. Además, enfatizó que nadie vendrá a hacer el trabajo por Venezuela, reafirmando la postura del gobierno de Nicolás Maduro en la defensa del territorio nacional y la lucha contra el crimen organizado.

El ministro también detalló que la operación militar se extenderá no solo a Zulia y Falcón, sino que incluirá el estado insular de Nueva Esparta, así como Sucre y Delta Amacuro. Este aumento en la presencia militar responde a la necesidad de asegurar la paz y la seguridad en estas regiones, que han sido catalogadas como de alto riesgo por la actividad de grupos delictivos vinculados al narcotráfico. Padrino expresó que las operaciones activas se llevarán a cabo de manera coordinada para optimizar los recursos y esfuerzos en la lucha contra dicho fenómeno.

La reciente intensificación de las fuerzas militares en estas regiones tiene su origen en el despliegue de 15,000 efectivos en Zulia y Táchira, según lo anunciado por el ministro de Interior, Diosdado Cabello, el mes pasado. Con el refuerzo actual, el número total de efectivos en estas áreas críticas alcanza los 25,000, con el objetivo de proteger el territorio y combatir a los grupos criminales que operan en la frontera con Colombia. Esta escalada militar ha suscitado preocupación entre los analistas sobre el escalonamiento del conflicto armado en la región.

Las relaciones entre el gobierno venezolano y la administración de Estados Unidos han empeorado considerablemente debido a estas acciones. Maduro ha calificado la operación estadounidense como una amenaza a la soberanía de Venezuela, reafirmando la posición de su gobierno de que no permitirá ninguna intervención externa en su territorio. La retórica entre ambas naciones se ha intensificado, especialmente después de que EE.UU. ofreciera recompensa por información sobre Maduro, acusándolo de narcotráfico. En este contexto, la tensión sigue aumentando en el Caribe, donde las aguas se convierten en un escenario de confrontación entre los intereses de ambas naciones.