
Diecisiete miembros de la família de Ovidio Guzmán, conocido como «El Ratón», han ingresado a Estados Unidos con el propósito de entablar conversaciones con el Departamento de Justicia. Este movimiento se produce en un contexto de creciente presión sobre el hijo de Joaquín «Chapo» Guzmán, quien fue capturado en México en 2023 y posteriormente extraditado a Estados Unidos. Según el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, la llegada del grupo está ligada a una negociación destinada a alcanzar un acuerdo de culpabilidad que permita a Ovidio evadir un juicio formal. La entrada al país tuvo lugar el 9 de mayo, un evento que ha generado intensas especulaciones sobre las intenciones del clan Guzmán.
Entre los integrantes de este grupo se encuentra Griselda López, la madre de Ovidio, lo que implica la cercanía y el apoyo familiar en un momento crítico. Se informa que el FBI estuvo presente en el puerto de entrada de San Ysidro para recibir a los familiares, lo que subraya la seriedad con la que las autoridades estadounidenses están manejando la situación. La negociación de Ovidio Guzmán con la fiscalía de EE.UU. parece ser un esfuerzo por reducir las posibles repercusiones legales que enfrenta, dado su historial complicado en el crimen organizado.
El ascenso de los hijos de «El Chapo» como líderes del cártel de Sinaloa tras la condena de su padre a cadena perpetua en 2019 ha transformado significativamente la dinámica del narcotráfico en la región. Los llamados «Chapitos», que incluyen a Ovidio, han continuado las actividades delictivas de su padre, lo que ha llevado al gobierno estadounidense a designar al cártel como una organización terrorista. Este cambio en la dirección del cártel ha ocasionado un aumento en la violencia y las confrontaciones entre facciones rivales, especialmente tras la recente detención de Joaquín Guzmán y su presunto aliado Ismael «Mayo» Zambada.
La historia de las detenciones de Ovidio Guzmán es tumultuosa. En octubre de 2019, su captura en Culiacán provocó una violenta reacción del cártel, lo que llevó al entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a ordenar su liberación. Ahora, con Ovidio y Joaquín enfrentando la justicia en EE.UU., la lucha por el control del cártel ha desencadenado una ola de violencia en Sinaloa, dejando más de 1,200 muertos y numerosos desaparecidos, reflejando la gravedad del conflicto entre los herederos de Zambada y los hijos de «El Chapo».
Las acusaciones lanzadas por Estados Unidos contra los Guzmán por su presunta implicación en el tráfico de fentanilo son parte de una estrategia más amplia para desmantelar las redes de narcotráfico en el continente. La situación pone de relieve la necesidad de cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico, destacando la importancia de compartir información entre los gobiernos de México y Estados Unidos. La inminente llegada de otros familiares del cártel a Estados Unidos en busca de una negociación podría cambiar drásticamente el panorama legal y operativo del cártel de Sinaloa en el futuro cercano.
