
Familiares de presos políticos en Venezuela han expresado su creciente temor a que se produzcan más muertes en las cárceles del país. Esto ocurre tras el fallecimiento de Edison José Torres Fernández, un policía de 52 años que se encontraba detenido desde diciembre. Según fuentes oficiales, Torres murió debido a un evento cerebrovascular seguido de un paro cardíaco. Su muerte ha generado malestar y desesperación entre los familiares que, desde el sábado, se han congregado en las afueras del centro de reclusión Zona 7, donde se encontraba el funcionario fallecido, exigiendo la liberación de todos los presos políticos.
Evelis Cano, una de las madres presentes, manifestó su indignación ante la situación que vive su hijo y otros detenidos, señalando la falta de información sobre sus parientes y cuestionando la vulneración de los derechos humanos en Venezuela. «No tenemos fe de vida. ¿Dónde están los derechos humanos de los venezolanos?», exclamó Cano, que junto a otros familiares ha sido testimonio del sufrimiento y la angustia provocada por la represión y las injusticias en el sistema penitenciario. En su discurso, Cano enfatizó que la lucha por la libertad de sus seres queridos es una lucha por vivir en un país donde prevalezcan los derechos humanos.
La situación es alarmante, ya que organizaciones no gubernamentales y la oposición política han denunciado que la tan esperada excarcelación de presos políticos anunciada por las autoridades ha avanzado de manera muy limitada. Hasta la tarde del domingo, la ONG Foro Penal contabilizaba solo 17 liberaciones, mientras que la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) informaba de 22. Sin embargo, ambas organizaciones coincidieron en señalar que aún quedan 803 presos políticos en las cárceles del país. En este contexto de reclamaciones, la PUD ha instado al Gobierno a acelerar los procesos de liberación para poner fin al sufrimiento de las familias afectadas.
La conmoción por la muerte de Torres ha impactado profundamente a muchos en Venezuela, un país que ya enfrenta múltiples crisis. Las familias de los presos políticos no solo claman por sus libertades, sino que también exigen justicia y la protección de la vida de aquellos que se encuentran bajo custodia del Estado. Los vínculos entre la represión política y las condiciones de detención en el país se hacen cada vez más evidentes, exacerbando el ambiente de incertidumbre y miedo que se vive. Las madres, hermanas y cónyuges de los detenidos se han convertido en portavoces de esta lucha, demandando un cambio inmediato.
Mientras la comunidad internacional continúa observando la situación en Venezuela con creciente preocupación, el mensaje de las familias es claro: no se irán hasta ver a sus seres queridos liberados. Evelis Cano, entre lágrimas y con una pequeña bandera en mano, reafirmó la necesidad de visibilizar el sufrimiento de todos los que están sufriendo esta crisis. «Nosotros somos Venezuela, somos una Venezuela que está en la calle, somos una Venezuela que queremos vivir en libertad», afirmó. Su llamado a la acción subraya el hecho de que la lucha por la libertad y los derechos humanos en Venezuela es una batalla que se libra no solo en las calles, sino también en los corazones y mentes de los ciudadanos.
