Las primarias del próximo 29 de junio representan una oportunidad invaluable para que las fuerzas progresistas y de izquierda demuestren su poder de convocatoria y su compromiso con el proceso democrático. Al asistir a estas elecciones internas, no solo se valida el camino hacia la elección presidencial y parlamentaria de noviembre, sino que se refuerza la idea de que es posible un cambio en la frágil situación política del país. Es crucial que cada militante, desde los más jóvenes hasta los más veteranos, asuma su rol como agente de cambio y participe activamente en la promoción de la participación ciudadana.

Este evento no debe ser visto como un simple trámite sino como un mecanismo participativo que abrirá las puertas a nuevos liderazgos dentro del progresismo. Elegir a un candidato presidencial que represente verdaderamente las luchas y aspiraciones del sector es vital para constituir una oposición robusta a la extrema derecha y sus ideologías fascistas. Las primarias no solo definirán a quién apoyará la izquierda, sino que también permitirán a la ciudadanía sentir que su voz cuenta y que su decisión es fundamental para el futuro del país.

Sin embargo, el éxito de las primarias no dependerá únicamente de las decisiones tomadas en las urnas, sino de la capacidad de cada partido para involucrar a su militancia y, por ende, a la ciudadanía en general. La tarea es monumental: cada miembro de la coalición debe hacer lo posible para incentivar a otros a votar, a informarse sobre los candidatos y a comprender la importancia de su participación en este proceso electoral. La movilización debe ser tanto una responsabilidad individual como colectiva, ya que el futuro de los derechos y libertades democráticas está en juego.

Además, se debe analizar la situación actual y entender que el ambiente político está marcado por tensiones crecientes que favorecen a los sectores más extremistas. Por tanto, cada voto en las primarias del 29 de junio se convierte en un acto de resistencia frente a la apología del odio y la división. Votar no es solo un derecho, sino un deber cívico que busca consolidar un frente unido que luche por los valores de la justicia, la equidad y la democracia, que hoy más que nunca requieren de un respaldo decidido por parte de la ciudadanía.

En conclusión, es fundamental que nadie permanezca al margen de este compromiso político. El ejercicio del voto en las primarias es una demostración tangible de que la sociedad civil está dispuesta a dar la pelea por sus ideales democráticos. Este 29 de junio, cada ciudadano tiene la posibilidad de hacer historia y contribuir a un futuro dónde las fuerzas progresistas y de izquierda puedan consolidar su presencia en la política nacional, al tiempo que se fortalecen las bases de una democracia vibrante y participativa que se oponga a las amenazas de la extrema derecha.