El sector turístico de Cuba se encuentra en una situación delicada, como lo indica el economista José Luis Perelló, quien ha descrito la actual coyuntura como una «década perdida». En una reciente entrevista con EFE, Perelló afirmó que el país no recuperará los niveles de visitantes pre-pandemia hasta al menos 2030, una predicción que sostiene se fundamenta en errores económicos de larga data y en decisiones estratégicas cuestionables. A medida que el turismo se ha convertido en un pilar esencial de la economía cubana, sus problemas estructurales se han agudizado, dejando a la industria en una encrucijada crítica de oportunidades perdidas y expectativas frustradas.

La recuperación del turismo en Cuba se presenta como un proceso lento y complicado. De acuerdo con Perelló, las dinámicas históricas demuestran que incluso en períodos de gran crecimiento—como el auge del turismo durante el deshielo de Obama—los incrementos en la llegada de visitantes han sido modestos. En su nuevo libro, Perelló estima que, tomando en cuenta el crecimiento anual máximo registrado, Cuba necesitaría hasta 2030 para alcanzar una afluencia cercana a los 4.5 millones de turistas, cifra que se ve hoy como un espejismo en medio de las restricciones económicas y los cambios en las políticas internacionales.

El sector ya mostraba signos de debilidad antes de la pandemia, con una caída notable en la llegada de turistas desde el pico de 2018-2019, cuando se registraron 4.7 millones de visitantes. Con solo 2.2 millones llegados en 2024, la situación del turismo cubano refleja un retroceso significativo, evidenciando la dependencia del Estado de este sector para mantener la salud económica del país. A pesar de la inversión continua, los objetivos gubernamentales se han visto constantemente frustrados, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la industria en un contexto de crisis.

Una de las controvertidas decisiones del gobierno cubano ha sido la sobreinversión en hoteles de lujo, que, en opinión de Perelló, ha desviado la atención de problemas más relevantes en la economía. Con el control del conglomerado GAESA, los hoteles han estado bajo la gestión de cadenas internacionales que, si bien aportan cierta experiencia, no han logrado mejorar las bajas tasas de ocupación hotelera, que rondan el 30%. Perelló sostiene que el enfoque seguido no genera valor turístico real, convirtiendo al sector en una mera inversión inmobiliaria que no responde a las necesidades del mercado turístico.

Frente a este panorama, Perelló sugiere que Cuba debe replantear su estrategia turística y enfocarse en un modelo de multidestino que integre a la isla en circuitos turísticos regionales. La falta de conexiones aéreas directas a La Habana limita el acceso de visitantes, obstaculizando la capacidad de atraer flujos turísticos de manera efectiva. La negativa del gobierno a modernizar su enfoque y alejarse de una estrategia obsoleta limitará aún más la capacidad de recuperación del sector turístico cubano, que enfrenta desafíos internos y externos en un entorno económico cada vez más incierto.