
Tres días después de los disturbios en el centro de rehabilitación de Machala, Ecuador ha sido sacudido nuevamente por un brutal ataque en la cárcel de Esmeraldas, donde se han reportado al menos 17 muertes entre los reclusos. El incidente ocurrió en la madrugada del 25 de septiembre y se atribuye a un enfrentamiento entre dos bandas rivales que luchan por el control del territorio dentro de la penitenciaría. Este suceso subraya la creciente violencia en las cárceles ecuatorianas, donde las condiciones de hacinamiento y la falta de control han permitido que grupos criminales lleven a cabo actos de brutalidad sin precedentes.
La cárcel de Esmeraldas, que originalmente tiene capacidad para 1,100 internos, se encontraba sobrepoblada con aproximadamente 1,400 reclusos al momento del enfrentamiento. Las autoridades del Servicio Nacional de Atención Integral (SNAI) han confirmado que el personal militar intervino para restaurar el orden en el centro penitenciario, aplicando protocolos de seguridad en respuesta a la violencia desatada en el patio principal. A través de un comunicado en redes sociales, el ejército ecuatoriano informó sobre las operaciones en curso para controlar la situación.
Las investigaciones sobre las circunstancias que llevaron a los disturbios están siendo llevadas a cabo por la Fiscalía, que ha abierto un expediente para aclarar las causas de las muertes y los enfrentamientos. La brutalidad de los hechos ha sido documentada por imágenes que circulan en las redes sociales, donde se observa la gravedad de la violencia y el estado de algunos de los cuerpos de los involucrados. Este evento suma la cifra de fallecidos a 30 en menos de una semana, incluyendo los recientes disturbios de la cárcel de Machala.
El lunes 22 de septiembre, Machala fue escenario de una pelea que dejó 13 reclusos muertos y un guardia penitenciario. Estos incidentes no son aislados, ya que las cárceles en Ecuador se han convertido en focos de enfrentamientos entre pandillas, ocasionando masacres desde 2021 que han cobrado la vida de aproximadamente 500 internos. Las luchas se centran principalmente en el control del narcotráfico, con las bandas luchando por el dominio de las rutas de distribución de drogas que son producidas en los vecinos Colombia y Perú.
En medio de esta crisis penitenciaria y la violencia desatada, el gobierno ecuatoriano ha enfrentado presiones para tomar medidas más drásticas. Se ha hablado de la posibilidad de declarar el estado de emergencia en las provincias afectadas y se han revisado estrategias de seguridad. Recientemente, el presidente Noboa ha convocado a un referéndum sobre el retorno de bases militares extranjeras al país, proponiendo un enfoque más amplio para combatir la criminalidad que ha arrasado la nación en los últimos años.
