
A partir de este domingo, Choloma se encuentra bajo un toque de queda especial que prohíbe la circulación de personas entre las 9 de la noche y las 4 de la mañana, según anunció la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, en su cuenta de Twitter. Esta medida surge tras la escalofriante masacre de 11 personas en un billar de la localidad, donde se presume que sicarios al servicio de narcotraficantes locales llevaron a cabo un ataque a sangre fría. La decisión busca restablecer la seguridad en una región afectada por la violencia asociada al crimen organizado.
El toque de queda en Choloma coincide con un junio trágico para la región, ya que apenas cinco días antes, se registró un motín en una cárcel de mujeres en el que 48 reclusas perdieron la vida. Este clima de violencia ha llevado a la presidenta Castro a implementar operativos de seguridad más estrictos, que incluyen allanamientos y capturas en un esfuerzo por desmantelar las redes narcotraficantes que operan en el Valle de Sula. «He tomado medidas para darle seguridad ante el brutal y despiadado ataque terrorista», expresó la mandataria.
La masacre en Choloma, donde las víctimas, compuestas por diez hombres y una mujer, celebraban un cumpleaños, ha dejado al país en estado de shock. Testigos del ataque relataron que hombres armados entraron al salón de billar y abrieron fuego sin previo aviso, causando pánico y confusión entre los presentes. Este ataque, considerado uno de los más mortales en los últimos tiempos en Honduras, pone de manifiesto la profunda impunidad que reina en áreas controladas por bandas criminales.
El portavoz de la Policía Nacional, comisionado Miguel Martínez, confirmó el saldo del ataque y los esfuerzos de las autoridades por capturar a los responsables. La reciente ola de violencia en Honduras ha puesto en evidencia la batalla que enfrenta el gobierno contra el narcotráfico y las pandillas, que han desbordado los límites de la seguridad en muchas localidades del país. La presidenta Castro, al decretar el toque de queda, espera dar una respuesta contundente ante la creciente violencia.
Como parte del plan de seguridad, se han establecido retenes y se han intensificado las patrullas nocturnas en Choloma y San Pedro Sula, donde se implementará un toque de queda a partir del próximo 4 de julio. Las autoridades han indicado que esta medida será prorrogable, lo que sugiere que el gobierno está dispuesto a mantener las restricciones hasta que se logre controlar la situación. La violencia en Honduras, exacerbada por el narcotráfico, continúa siendo una de las principales preocupaciones para la población y el gobierno.
