La líder opositora venezolana, María Corina Machado, ha confirmado el apoyo del gobierno de Estados Unidos para su escape de Venezuela, específicamente para poder asistir a Oslo, Noruega, donde su hija recibió en su nombre el Premio Nobel de la Paz. Durante una rueda de prensa, Machado fue clara al afirmar: “Sobre si he recibido apoyo del gobierno de Estados Unidos para que yo pudiera llegar a Oslo, la respuesta es sí”, lo que subraya la importancia del respaldo internacional en su lucha contra el régimen de Nicolás Maduro.

Apenas en la madrugada de este jueves, María Corina Machado logró llegar a Oslo, poniendo fin a casi un año de clandestinidad en la que estuvo inmersa en Venezuela por las presiones del régimen. Aunque no ofreció detalles precisos sobre su escape, agradeció a los diversos actores que pusieron en riesgo sus propias vidas para facilitar su presencia en la ceremonia. Su llegada fue recibida con expectativas, marcando un momento significativo en su carrera política y en la lucha opositora.

Según un informe del diario The Wall Street Journal, el plan para la fuga de Machado se desarrolló durante dos meses y contou con la ayuda de una red clandestina venezolana que se especializa en ayudar a personas a escapar del país. Machados se disfrazó y logró pasar diez controles militares sin ser detectada, para finalmente salir en una lancha de madera desde un pueblo costero. Este nivel de discreción y planeación demuestra la gravedad de la situación en Venezuela y la angustia de muchos opositores.

En su discurso en el Instituto Nobel Noruego, Machado enfatizó que había cumplido con su deber al recoger el premio para llevarlo de regreso a Venezuela, haciendo una promesa clara de retorno: “Pronto estaré de vuelta en Venezuela y sé que muy pronto ustedes también”, dijo. Su visita a Oslo es momentánea y, aunque no se dieron fechas exactas para su regreso, reafirmó que será “lo antes posible”, descontando que aprovechará este tiempo para reunirse con amigos y familiares.

La meta de María Corina Machado es no solo honrar el Premio Nobel de la Paz, otorgado a su hija, sino también mantener viva la esperanza y la lucha por la democracia en Venezuela. Con declaraciones en medios internacionales, Machado espera que su viaje inspire a otros y refleje la resistencia de un pueblo que anhela un cambio significativo. En un contexto donde la atención mundial se centra en la crisis venezolana, su regreso podría reavivar el ímpetu de la oposición frente a un régimen cada vez más cuestionado.