
Venezuela ha registrado un aumento lamentable en la cifra de muertes a raíz de los terremotos ocurridos el pasado 24 de junio, sumando otras 150 víctimas mortales al total, que ahora asciende a al menos 3,685. Según el balance oficial, los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 han dejado a su paso no solo un trágico número de fallecidos, sino también un alarmante total de 16,740 heridos y 6,462 personas rescatadas. Además, las autoridades han informado que el número de personas que se han quedado sin hogar ha llegado a 17,907, lo que representa un incremento de 53 individuos en comparación con el lunes anterior, reflejando así la magnitud destructiva de este desastre natural.
En medio de esta grave crisis humanitaria, un grupo de 113 economistas y académicos han instado al Gobierno de Estados Unidos a eliminar las sanciones económicas que, según ellos, han obstaculizado la ayuda humanitaria necesaria para los afectados. Han solicitado también que el Fondo Monetario Internacional (FMI) facilite el acceso de Venezuela a mecanismos financieros internacionales que le permitan afrontar la emergencia. Los firmantes de esta carta argumentan que las restricciones impuestas al Banco Central, a la estatal PDVSA y a otras instituciones impiden que los recursos esenciales lleguen a quienes más los necesitan en este momento crítico.
En respuesta a la crisis, el secretario general adjunto de la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios (OCHA), Tom Fletcher, ha iniciado una visita de cuatro días a Venezuela. Durante su estancia, se reunirá con sobrevivientes, trabajadores humanitarios y altos funcionarios del Gobierno. Fletcher llevará a cabo una sesión informativa virtual desde Caracas para discutir los pasos a seguir en la respuesta humanitaria y cómo los Estados miembros de la ONU pueden contribuir a la situación en el país. Su presencia destaca la importancia de la cooperación internacional en momentos de desastre.
Los familiares de los presos políticos en Venezuela han expresado su preocupación por la falta de atención a sus seres queridos tras los terremotos, señalando que las condiciones de alimentación han empeorado considerablemente. Con el fin de honrar la memoria de las víctimas de los sismos, un grupo de familiares realizó una vigilia frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas, exigiendo que se tomen en cuenta las necesidades de los detenidos en esta crisis humanitaria, resaltando la urgencia de su situación en medio de la catástrofe.
Además, el Gobierno de Venezuela ha comenzado a coordinar esfuerzos con una delegación israelí para establecer un plan de remoción de escombros en el estado La Guaira, uno de los más afectados por los temblores. Se estima que los desechos generados alcanzan las 1,025,000 toneladas, incluyendo gran parte de estructuras destruidas. En paralelo, la solidaridad internacional se ha manifestado con el anuncio del envío de una misión médica desde Haití y la llegada de ayuda humanitaria de países como Francia, Portugal y China. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, también ha solicitado apoyo a naciones con experiencia en sismos como Japón, Perú y Chile para ayudar a restaurar la normalidad en las comunidades devastadas.
