SAN JUAN – En un desenlace judicial que ha conmocionado a la comunidad puertorriqueña, dos hombres han sido condenados a largas penas de prisión por el brutal asesinato de dos mujeres transgénero en Humacao, ocurrido en abril de 2020. Este martes, la Fiscalía Federal anunció que Sean Díaz De León fue sentenciado a 35 años de cárcel, mientras que su cómplice, Juan Carlos Pagán Bonilla, recibió una sentencia de 25 años. Ambas resoluciones fueron emitidas por el juez federal Pedro A. Delgado Hernández, quien destacó la gravedad y el odioso trasfondo de estos crímenes de odio.

Los dos hombres fueron arrestados en mayo de 2020, y su culpabilidad en los asesinatos de L.P.S. y S.A.V.R. fue confirmada tras distintos procedimientos judiciales, siendo Díaz De León el primero en declararse culpable en diciembre de 2025. Según las investigaciones, la noche fatídica comenzó en la residencia de L.P.S., donde las víctimas y sus agresores pasaron un rato socializando. Sin embargo, tras una revelación sobre la identidad de género de las mujeres, la situación se tornó violenta, desatando la ira de Díaz De León.

Las atrocidades cometidas esa noche han sido descritas en detalle por la Fiscalía, que señala que la conversación que mantuvieron en la habitación culminó en un ataque mortal. La violencia se desató cuando Díaz De León intentó justificar su agresión al sentirse engañado, argumentando que las mujeres no le habían informado sobre su identidad transgénero. Esta lógica retorcida fue el detonante que llevó al asesinato, al que también se unió Pagán Bonilla con la intención de ayudar a ocultar el crimen.

Uno de los aspectos más escalofriantes de este caso es cómo los condenados intentaron ocultar sus actos tras el asesinato. Después de haber disparado fatalmente a L.P.S. y S.A.V.R., ambos hombres llenaron un vehículo con basura, con el objetivo de hacerlo más inflamable, y finalmente le prendieron fuego debajo de un puente en Humacao. Este acto no solo fue un intento desesperado por deshacerse de pruebas, sino que también refleja una frialdad y una deshumanización aterradoras hacia sus víctimas.

A pesar de la naturaleza de los crímenes y la conmoción provocada en la sociedad, las autoridades decidieron no solicitar la pena de muerte para los condenados. Este hecho ha generado una discusión en torno a los crímenes de odio y la necesidad de una mayor protección para la comunidad LGBTQ+ en Puerto Rico. La magistrada y activistas locales han manifestado su preocupación y han pedido un enfoque más robusto en la legislación, así como un compromiso más fuerte para prevenir futuros episodios de violencia en contra de personas transgénero y de otros grupos vulnerables.