
A un mes de la captura de Nicolás Maduro durante el ataque estadounidense del 3 de enero, la Administración de Donald Trump ha llevado a cabo reformas significativas en el gobierno interino de la chavista Delcy Rodríguez. Expertos consultados por EFE coinciden en que, a pesar de la brevedad del tiempo transcurrido, se han logrado cambios profundos que apuntan a una inesperada apertura en el país. Jason Marczak, vicepresidente del Atlantic Council, subraya que se han visto transformaciones que eran impensables hace solo unas semanas, como la excarcelación de numerosos presos políticos y la proclamación de una amnistía general por parte de Rodríguez, así como la reforma de la ley de hidrocarburos que reduce el control estatal sobre el sector petrolero.
El analista político Marczak destaca que aunque los cambios en un mes son notables, no se puede esperar que se complete todo el proceso de reforma de inmediato. Asegura que la captura de Maduro ha acelerado un cambio de rumbo en la política venezolana, dado que Rodríguez, quien fue su vicepresidenta, parece tener interés en colaborar con la Administración Trump, marcando un contraste significativo con los 25 años de liderazgo de Hugo Chávez y Maduro. «Me ha sorprendido la rapidez de estos cambios; se habían discutido durante años, pero ahora estamos viendo un avance en la economía y en los derechos políticos», afirmó.
Por su parte, Guillermo Zubillaga, encargado de Venezuela del Working Group de Americas Society-Council of the Americas, también se muestra asombrado por las reformas implementadas en tan poco tiempo. Zubillaga indica que la ausencia de Maduro ha permitido un proceso de reconciliación interna que ha cobrado impulso, y enfatiza que los cambios no son solo de forma, sino que incluyen acciones concretas, como la liberación de un número significativo de presos políticos. Además, la reactivación de la presencia diplomática estadounidense en Venezuela, con la llegada de la embajadora Laura Dogu a Caracas, marca otro paso hacia la normalización de relaciones tras siete años de ruptura.
Con respecto a un posible adelanto de elecciones, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, explicó que el objetivo es lograr una Venezuela democrática a través de elecciones libres y justas, aunque no se establecieron plazos claros. Las últimas elecciones, celebradas el 28 de julio de 2024, fueron calificadas de fraudulentas por la oposición y por varios países que respaldaron al candidato Edmundo González Urrutia, apoyado por la líder opositora, María Corina Machado. Machado, quien se encuentra en el exilio, ha manifestado su deseo de regresar a Venezuela y trabajar por una transición real sin elementos del régimen en el poder.
Zubillaga se muestra optimista sobre el proceso de apertura en Venezuela, aunque se manifiesta cauteloso respecto a las fechas de futuras elecciones democráticas. Resalta la necesidad de que se cumplan las condiciones adecuadas para la celebración de esos comicios, lo cual requiere adaptar las instituciones en el país y una participación activa de Estados Unidos en el proceso. Marczak es más preciso al afirmar que espera que se puedan dar condiciones para elecciones el próximo año, resaltando la importancia de este hecho no solo para la democracia, sino también para atraer inversiones, ya que las empresas buscan certeza sobre el futuro del gobierno en Caracas.
