La mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha emitido un decreto oficial ordenando el cierre de siete entes públicos vinculados al Ministerio del Despacho de la Presidencia. Esta medida se produce tras la reciente captura de Nicolás Maduro en Estados Unidos, lo que ha generado un cambio significativo en la estructura del gobierno venezolano. Entre los entes que serán cerrados se encuentra el Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA), creado en 2013 y que explícitamente se dedicaba a la recopilación de información sobre amenazas internas y externas. El decreto, que fue divulgado por medios locales, es parte de un esfuerzo más amplio para reorganizar el funcionamiento del gabinete presidido por Rodríguez.
El cierre de estos entes públicos incluye fundaciones que fueron establecidas durante la gestión de Maduro, como la Fundación Misión Socialista Nueva Frontera de Paz, y otras iniciativas vinculadas al fallecido Hugo Chávez, como la Fundación Propatria 2000 y la Fundación José Félix Ribas (Fundaribas). Estas acciones se enmarcan dentro de lo que Rodríguez describe como una necesidad imperiosa de adaptar la estructura organizativa del Ejecutivo a nuevas directrices y políticas sociales. Además, se asignará al Ministerio de Relaciones Exteriores la responsabilidad de llevar a cabo los objetivos de la misión Nueva Frontera de Paz, orientada a combatir amenazas como el narcotráfico y el paramilitarismo.
El decreto, que lleva el número 5.248, contempla un proceso de supresión y liquidación que tendrá una duración de noventa días, periodo durante el cual una junta liquidadora se encargará de administrar el cierre de estas instituciones. Rodríguez destacó que este cambio busca satisfacer los intereses colectivos y mejorar la situación del país. Sin embargo, la oposición ha reaccionado a esta decisión, denunciando que se trata de un intento de desmantelar el chavismo, aunque desde dentro del mismo movimiento político.
Desde el partido opositor Primero Justicia, se ha calificado este movimiento como un intento de “desmantelamiento del chavismo en manos del chavismo”, sugiriendo que estas acciones no son más que una fachada para dar la impresión de cooperación y reconciliación dentro del país. La oposición ha exigido transparencia en el proceso de liquidación, pidiendo que se den a conocer todas las etapas del mismo. Este pedido resalta la desconfianza persistente entre los diversos sectores políticos en Venezuela.
Los cambios impulsados por Delcy Rodríguez desde su asunción como presidenta encargada han sido numerosos e incluyen el nombramiento de nuevos funcionarios y reformas a políticas existentes. Estos movimientos evidencian un proceso de transformación dentro del régimen, que busca redefinir la agenda política y social del país en un contexto de crisis continua. La atención internacional hacia Venezuela sigue siendo intensa, especialmente tras los recientes acontecimientos que han llevado a la captura de Maduro, lo que coloca a Rodríguez en una posición de liderazgo incierto pero crucial para el futuro del chavismo.
