• La médica argentina Guillermina García Featherston afirma en un video viral que el efecto de “electromagnetismo” desencadenado por las vacunas es “evidente” y que estas contienen óxido de grafeno.
  • Ninguna de las vacunas contra el coronavirus tienen grafeno (sustancia compuesta por carbono parecido al grafito). Así lo demuestra su composición y los análisis de calidad.
  • Además, el grafeno no es un “superconductor con actividad magnética” y, por lo tanto, no puede “alterar el campo electromagnético” del organismo.

Circula en Instagram y Facebook un video en el que la médica argentina Guillermina García Featherston afirma que durante la campaña de vacunación contra el nuevo coronavirus parte de la población recibió placebos. Además, sostiene que el efecto de “electromagnetismo” desencadenado por las vacunas es “evidente” y que estas contienen óxido de grafeno.

Sin embargo, esto es falso. La desinformación -que circuló en Instagram y Facebook– no es la primera vez que aparece en las redes sociales. Ninguna de las vacunas contra el coronavirus tienen grafeno (sustancia compuesta por carbono parecido al grafito). Así lo demuestra su composición y los análisis de calidad.

Además, el grafeno no es un “superconductor con actividad magnética” y, por lo tanto, no puede “alterar el campo electromagnético” del organismo.

Los vacunados presentan “electromagnetismo”. FALSO

García Featherston presenta como prueba de sus afirmaciones un documento titulado “Eventos alarmantes en inoculados covid-19”. AFP accedió a este conjunto de 18 textos  autopublicados por la médica en Google Drive en octubre pasado.

Algunas de las personas que figuran como colaboradoras de la publicación son el genetista argentino Luis Marcelo Martínez y el pediatra Eduardo Yahbes, quienes han difundido desinformaciones durante la pandemia.

El documento citado por García Featherston indaga en supuestos efectos de electromagnetismo observados en las personas vacunadas, algo que la médica describe como “evidente”.

Como se ha explicado, no hay nada magnético en las formulaciones de las vacunas. “La mayor parte de lo que se inyecta es agua extremadamente pura, además de algunas sales simples para que la inyección sea menos dolorosa y una cantidad absolutamente pequeña de vacuna”, dijo Al Edwards, profesor asociado de Tecnología Biomédica de la Universidad de Reading en Inglaterra, al sitio de fact-checking estadounidense Snopes. “La mayoría de los alimentos están hechos de moléculas similares, y comer alimentos no hace que las personas sean magnéticas”, agregó.

Los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) incluyeron el supuesto magnetismo de las vacunas como uno de los mitos más difundidos con respecto a la vacunación. 

“No, vacunarse contra el COVID-19 no lo magnetiza, ni siquiera en la zona de la vacunación, que suele ser el brazo. Las vacunas contra el COVID-19 no contienen ingredientes que puedan producir un campo electromagnético en la zona de la inyección. Ninguna de las vacunas contra el COVID-19 contiene metales”, sostuvieron los CDC.

Las vacunas contra el coronavirus contienen óxido de grafeno. FALSO

García Featherston presenta el “Informe Campra”, un texto firmado por el profesor de la Universidad de Almería Pablo Campra, quien asegura haber analizado viales de vacunas contra el coronavirus y encontrado en ellos elementos con “apariencia compatible” al óxido de grafeno. Este estudio ya fue desmentido en esta nota.

Además, en relación a lo que señala la médica argentina, Berta Domènech Garcia, doctora en Química e investigadora de la Universidad Tecnológica de Hamburgo especializada en nanotecnología y nanomateriales, explicó a Maldita.es que el grafeno es “una capa de átomos de carbono empaquetados en forma de hexágonos contiguos, como un panal de abejas”. 

En esta línea, ninguna de las vacunas contra el coronavirus contienen grafeno. Así lo demuestra la composición de las vacunas de AstraZenecaSputnikSinopharm y Pfizer, de las aprobadas en la Argentina, y de Moderna y Johnson & Johnson, aprobadas en otros países.

Las vacunas contra el coronavirus son seguras y efectivas y fueron evaluadas en varios miles de participantes de ensayos clínicos. Las vacunas cumplieron con rigurosos estándares científicos de seguridad, efectividad y calidad de fabricación antes de ser aprobadas.