En un acto reciente que ha desatado la controversia, el presidente colombiano Gustavo Petro fue objeto de críticas severas tras la revocación de su visa por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos. Esta decisión fue motivada por sus declaraciones durante una manifestación pro-palestina en Nueva York, donde instó a los soldados estadounidenses a desobedecer órdenes y a incitar a la violencia. La respuesta de los políticos colombianos no se hizo esperar, con figuras como el expresidente Iván Duque destacando que estas acciones representan un riesgo para la dignidad de Colombia y su relación histórica con Estados Unidos, que se extiende por más de dos siglos.

Iván Duque, a través de sus redes sociales, no escatimó en reproches hacia Petro. Afirmó que el presidente está ‘jugando con la dignidad’ del país y citó a Martin Luther King para señalar que la ignorancia y la necedad son peligrosas. Esta crítica refleja la preocupación de amplios sectores sobre cómo las acciones del mandatario pueden repercutir en las relaciones diplomáticas y económicas con Estados Unidos en un momento en que se necesita estabilidad política y estratagemas de diálogo.

El expresidente Álvaro Uribe también se unió a la condena, señalando que la revocación de la visa no solo afecta al presidente, sino que también envía un mensaje claro sobre las tensiones en la relación bilateral. En sus declaraciones, reseñó que esta acción debe tomarse como una advertencia hacia quienes se posicionan como enemigos de Colombia y de sus aliados, señalando que la acción del Departamento de Estado subraya la necesidad de un liderazgo más responsable y consciente de las implicaciones de la retórica internacional.

La reacción de la precandidata presidencial Claudia López fue igual de contundente, sugiriendo que Petro habría montado un ‘show de agitador’ buscando provocar respuestas de la administración de Trump. López, quien en el pasado apoyó a Petro en sus campañas, ahora critica su aparente deseo de ser visto como mártir en lugar de enfocar su energía en gobernar y cuidar los intereses colombianos. Esta crítica pone énfasis en la polarización del debate político en el país, donde las posturas radicales a menudo nublan el juicio de la gestión pública.

En contraste, el ministro del Interior, Armando Benedetti, defendió a Petro, argumentando que el verdadero cuestionamiento debería dirigirse hacia figuras como el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Benedetti rechazó la revocación de la visa como una medida injusta, esperando que el foco de la comunidad internacional cambie hacia aquellos que perpetúan la violencia. Así, el presidente Petro concluyó su visita en Nueva York asistiendo a diversos encuentros antes de regresar a Colombia, dejando en el aire si sus acciones tendrán consecuencias a largo plazo en su administración y en la política exterior nacional.