
Julio César Chávez Jr., el ex campeón mundial del peso mediano y heredero de una de las leyendas más grandes del boxeo mexicano, se encuentra actualmente detenido en Estados Unidos. La Fiscalía General de la República (FGR) de México ha revelado un escándalo que involucra al hijo del famoso boxeador, quien es acusado de estar vinculado con el Cartel de Sinaloa. Según el periódico Reforma, Chávez Jr. es señalado como un «esbirro» de Néstor Ernesto Pérez Salas, conocido como «el Nini,» un destacado líder del narcotráfico. Las investigaciones indican que el boxeador ejercerá violencia física contra los miembros del cartel que cometieran errores, actuando casi como un castigo brutal por parte de su superior.
Las pruebas en las que se basa la acusación son contundentes. La FGR logró interceptar llamadas telefónicas entre supuestos miembros del cartel, así como obtener registros migratorios que vinculan a Chávez Jr. con actividades delictivas. La situación se complicó aún más cuando, tras una detención por conducción bajo intoxicación en noviembre de 2019, se presentó una denuncia por tráfico de armas ante la fiscalía mexicana, lo que llevó a una serie de investigaciones en donde se revelaron detalles alarmantes sobre las prácticas internas del cartel.
Un testimonio clave incluye la descripción de un evento en el que un subordinado del cartel fue amarrado y utilizado como un saco de boxeo. Esta impactante revelación señala cómo «el Nini» utilizaba a Chávez Jr. para infundir miedo y controlar a sus hombres, asegurando que aquellos que fallaran fueran severamente castigados. Esta violencia estructurada no solo busca mantener el orden, sino que también refleja el papel que ha jugado Chávez Jr. dentro de la organización, en donde su fama como boxeador se convierte en un instrumento de coerción.
Chávez Jr., de 39 años, fue arrestado el pasado jueves y se enfrenta a una inminente deportación a México debido a sus vínculos con el Cartel de Sinaloa y a irregularidades en su estatus migratorio. Aunque ingresó a Estados Unidos legalmente, su solicitud de residencia permanente fue marcada por múltiples inconsistencias, incluyendo vínculos extraños que lo relacionan con la familia de Joaquín «el Chapo» Guzmán. A pesar de ser considerado una «grave amenaza para la seguridad pública», las autoridades estadounidenses habían decidido no priorizar su arresto, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre la gestión de los casos relacionados con el narcotráfico en la frontera.
La situación ha generado reacciones diversas, incluyendo defensas por parte de su padre, Julio César Chávez, quien afirma confiar en la inocencia de su hijo. Ante el público, la defensa del boxeador sostiene que su arresto es un acto desmedido de las autoridades diseñado para aterrorizar. Mientras se espera su regreso a México, la popularidad de Chávez Jr. podría verse gravemente afectada por estos acontecimientos, especialmente tras su reciente derrota en el ring contra el famoso youtuber Jake Paul, lo que ha añadido más presión a su ya deteriorada carrera boxística.
