
La defensa del depuesto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha solicitado formalmente a un tribunal de Estados Unidos que desestime el caso penal en su contra, alegando inmunidad soberana. Esta solicitud se presenta en medio de un intenso proceso judicial tras la captura de Maduro en Caracas el pasado 3 de enero. El abogado Barry Pollack, quien representa al exmandatario, ha presentado dos mociones que buscan evitar que los cargos de conspiración para cometer actos de narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas automáticas sean juzgados en territorio estadounidense.
En su primera moción, Pollack argumenta que un tribunal de EE.UU. no tiene jurisdicción sobre Maduro, ya que este es un «jefe de Estado de facto». La defensa sostiene que los actos imputados están relacionados con las funciones oficiales de Maduro y, por lo tanto, deberían estar protegidos por el principio de inmunidad soberana. Según los documentos presentados, si se reconoce esta inmunidad, el tribunal carecería de autoridad para procesar casos que involucran la conducta de un líder estatal.
La segunda moción se centra específicamente en la acusación de narcoterrorismo, que la defensa considera improcedente. Pollack argumenta que este cargo no está adecuadamente formulado según la ley estadounidense y que no establece correctamente la jurisdicción necesaria para que un ciudadano extranjero sea acusado en Estados Unidos. La moción también indica que el cargo carece de sustento en términos de intención de perjudicar a Estados Unidos o sus ciudadanos, lo que pone en tela de juicio la validez de acusaciones tan graves.
La fiscalía de EE.UU. ha recibido un plazo hasta el 2 de octubre para responder a las mociones de defensa de Maduro, aunque se prevé que presentará su oposición. El juez Alvin Hellerstein ha programado una vista para el 17 de noviembre, donde se discutirán estas cuestiones antes de que el juicio, programado para junio de 2027, avance. Esta situación genera gran expectación sobre cómo se desarrollará este caso, que ha capturado la atención internacional por sus implicaciones políticas y legales.
A pesar de su situación, Maduro ha mantenido una imagen pública desafiante. Recientemente difundió fotografías desde el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde se encuentra detenido, mostrando su característico signo de la victoria. Este gesto se interpreta como un intento de reafirmar su presencia política, a pesar de que enfrenta acusaciones severas y está a la espera de su próximo enfrentamiento judicial en un contexto que ha polarizado tanto a Estados Unidos como a Venezuela.
