El tercer «manifiesto» del sofrito puertorriqueño, titulado «The Sofrito Manifiesto: 3», se presenta como un recorrido nostálgico a través de los dulces más tradicionales de Puerto Rico. Esta obra del artista Bernardo Medina, conocido como BeMe, busca celebrar y conservar la rica herencia culinaria de la isla, invitando a los lectores a sumergirse en un mundo donde lo ancestral y lo contemporáneo coexisten en perfecta armonía. Las casi 240 páginas están repletas de recetas, historias y deslumbrantes fotografías, todas evocando los sabores y aromas que han marcado generaciones. Desde el tembleque y el dulce de papaya hasta las galletas cucas, cada página cuenta una historia que conecta directamente con la cultura y el alma puertorriqueña.

Medina enfatiza que cocinar es, ante todo, un «acto de amor» que reúne a la familia y preserva la historia de un pueblo. A través de sus relatos, subraya la importancia de la cocina como un espacio sagrado donde no solo se prepara comida, sino que se cultivan relaciones y se transmiten tradiciones. En su entrevista, el artista reflexiona sobre cómo la Generación Z puede perder el contacto con las recetas tradicionales boricuas, enfatizando la esencialidad de aprender a hacer sofrito, el corazón de la gastronomía puertorriqueña. Para BeMe, cada plato no solo representa una receta, sino un vínculo que une el pasado con el presente.

El lanzamiento de este manifiesto representa la culminación de una trilogía que ha explorado diferentes facetas de la gastronomía puertorriqueña. En «The Sofrito Manifiesto: 3», Medina se adentra en la dulzura de los postres, describiéndolos como una «nueva nostalgia» que resuena especialmente con los puertorriqueños en el exilio. La obra destaca cómo, a pesar de la distancia, la comida puede ser un puente que conecta a la diáspora con su herencia cultural. Al compartir anécdotas de su infancia en Hatillo, Medina logra que el lector sienta el anhelo por esos sabores que trascienden fronteras, mostrando que la comida puertorriqueña es un lenguaje universal.

El formato del libro es tan atractivo como el contenido que presenta, lo que ha llevado a que muchos lo consideren una pieza de arte en lugar de un simple recetario. Medina ha logrado, a través de su estilo moderno y colorido, captar la atención tanto de puertorriqueños como de personas de otras comunidades que quizás no estaban familiarizadas con la cocina boricua. Esto ha permitido que la gastronomía de la isla sea vista bajo una luz nueva, más vibrante y contemporánea. El artista comenta que muchos de sus lectores consideran su obra más apropiada para ser exhibida en la sala que en la cocina, un testimonio de su ingenio para fusionar arte y cocina en una misma narrativa.

Bernardo Medina también comparte su experiencia como artista y publicista, resaltando cómo su carrera en marketing ha influido positivamente en su capacidad para promocionar su trabajo. A pesar de que sus obras han sido altamente valoradas en otros lugares como Madrid y Nueva York, él reconoce que dentro de Puerto Rico a menudo su trabajo no recibe el mismo nivel de apreciación. Esta dinámica, sin embargo, no impide que Medina continúe creando, ya que actualmente trabaja en un nuevo proyecto sobre las flores de Puerto Rico, demostrando su compromiso constante con la exploración e innovación en la representación de su cultura. Su labor artística reafirma la riqueza de la identidad puertorriqueña, celebrando no solo la gastronomía, sino cada aspecto que compone el ser puertorriqueño.