Las autoridades colombianas informaron este fin de semana sobre el exitoso rescate de 17 menores de edad de las garras de la secta judía ultraortodoxa Lev Tahor en un operativo realizado en Yarumal, Antioquia. Durante la intervención, se identificó a cinco de los menores con órdenes de búsqueda de Interpol, que los vinculaban a casos de secuestro y trata de personas. Según los informes de Migración Colombia y otras agencias de noticias, estos niños provienen de varios países, incluyendo Guatemala, Estados Unidos y Canadá, y se encontraban en un entorno que planteaba preocupaciones serias sobre su seguridad y bienestar. «Existen indicios de que algunos podrían haber sido secuestrados, configurando un posible escenario de trata bajo justificación religiosa», señaló Migración en un comunicado oficial.

La secta Lev Tahor, cuyo nombre en hebreo significa «corazón puro», fue establecida en Jerusalén a finales de los años 80 y ha estado involucrada en múltiples controversias a lo largo de su historia. Se le vincula con delitos como secuestro, trata de personas, y abuso infantil en varios países de América Latina, incluidas Guatemala y México. En 2024, las autoridades guatemaltecas rescataron a 160 niños de un asentamiento de Lev Tahor, lo que reafirma la magnitud de las preocupaciones sobre los derechos humanos de sus miembros. Pese a las acusaciones, los voceros de la secta han negado las alegaciones, afirmando que son objeto de persecución religiosa.

Desde su llegada a Colombia a finales de octubre, la presencia de Lev Tahor en Yarumal no pasó desapercibida, lo que llevó a Migración Colombia a realizar una verificación de los miembros de la secta en un hotel local. Las autoridades detectaron alertas relacionadas con la actividad criminal de algunos miembros, lo que justificó la inmediata intervención. Gloria Arriero, directora de Migración Colombia, destacó la importancia de este operativo, que resultó en la identificación de 26 personas en total, entre ellas los menores rescatados, quienes recibirán el apoyo psicológico y profesional necesario.

El caso de Lev Tahor se complica aún más debido a sus estrictas prácticas religiosas que a menudo se sienten ajenas a las tradiciones judías más amplias. Los miembros de la secta imponen reglas rigurosas sobre la vestimenta y la alimentación, practicando un estilo de vida austero y aislado. Además, continúan operando en un ambiente de secretismo que fomenta el control autoritario sobre sus integrantes. Esta dinámica ha propiciado un ciclo de fuga y reubicación, lo que deja a expertos y autoridades preocupados por la posibilidad de que Lev Tahor se establezca en territorios donde pueden operar sin restricciones.

La comunidad judía en Colombia ha celebrado la pronta respuesta de las autoridades y ha reafirmado que la secta Lev Tahor no tiene vínculos con ella. Marcos Peckel, representante de la comunidad, subrayó la urgencia del operativo y expresó su esperanza de que no haya espacio para la secta en el país. En un contexto donde las preocupaciones sobre la trata y el abuso infantil continúan aumentando, este rescate se considera un paso positivo hacia la protección de los derechos de los menores, reforzando la necesidad de vigilancia y acción contra grupos que operan al margen de la ley.