Un fuerte sismo de 7,4 sacudió este lunes a Colombia, atemorizando a los habitantes de las principales ciudades como Bogotá y Cali. Según el Servicio Geológico Colombiano, el epicentro del movimiento telúrico se localizó a solo 5 kilómetros al este de San José del Palmar, situado en el departamento del Chocó. La profundidad del temblor fue de 96 kilómetros, y comenzó a sentirse a las 8:34 a.m. (hora del Este). Inicialmente, el SGC había estimado su magnitud en 6,7 antes de corregirla a 7.4 en un boletín oficial posterior, confirmando así la gravedad del incidente.

El terremoto fue percibido por centenares de miles de personas en diversas ciudades del país, desde Bogotá hasta Manizales y Pereira, generando pánico y una rápida movilización de los servicios de emergencia. En Cali y Manizales, se reportaron daños significativos, especialmente el colapso parcial de varias fachadas comerciales y residenciales. En Manizales, la catedral también experimentó daños estructurales, lo que llevó a las autoridades locales a realizar inspecciones técnicas más exhaustivas en las zonas afectadas.

El alcalde de Cali, Alejandro Eder, se dirigió a los medios para ofrecer un primer balance sobre la situación en su ciudad, confirmando que «hay muchos edificios agrietados». Aunque los daños no fueron tan severos en Bogotá, donde el alcalde Carlos Fernando Galán indicó que no había reportes de daños estructurales graves, algunos edificios mostraron pequeñas grietas que serán evaluadas por los técnicos. Esto indica la necesidad de revisiones más rigurosas en la infraestructura de la capital.

Este nuevo sismo en Colombia ocurre menos de dos meses después de los devastadores terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que azotaron a Venezuela, causando una trágica pérdida de vidas y daños inmensos. Los informes oficiales en Venezuela apuntan a al menos 6.125 fallecidos y más de 36 mil familias que buscan ayuda a través del Registro Único de Vivienda para Afectados. La situación en Venezuela ha obligado a muchos a buscar refugio, mientras que los esfuerzos por evaluar y rehabilitar edificios dañados están en marcha.

La realidad es que la región ha estado expuesta a una serie de movimientos sísmicos que ponen en evidencia la vulnerabilidad de infraestructuras en ambos países. En respuesta a esta crisis, diversas organizaciones están buscando financiar proyectos de reconstrucción. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) busca recaudar $98 millones para apoyar la reconstrucción en Venezuela tras sus recientes desastres. El apoyo internacional se vuelve crucial en esta etapa, donde las comunidades afectadas precisan asistencia para recuperarse y prevenir futuros desastres.